Según el informe, los contratistas militares de EE.UU. necesitarán al menos tres años para reponer los arsenales de sistemas críticos como misiles Tomahawk, interceptores THAAD, Patriot y misiles de crucero de largo alcance JASSM. En algunos casos, podrían pasar varios años más antes de alcanzar los niveles que los planificadores de guerra consideran necesarios.
¿Qué se ha consumido?
Durante la operación contra Irán (denominada en algunos reportes como “Epic Fury”), las fuerzas estadounidenses dispararon cientos de misiles de precisión:
Los wargames del propio CSIS ya advertían, incluso antes de la guerra con Irán, que en un conflicto por Taiwán las existencias estadounidenses de misiles de largo alcance podrían agotarse en menos de una semana de combates intensos. La campaña en Oriente Medio ha agravado dramáticamente esa situación.
Implicancias para el Pacífico Occidental
China cuenta con uno de los arsenales de misiles balísticos y de crucero más grandes del mundo, diseñado específicamente para contrarrestar la proyección de poder estadounidense en la región (estrategia A2/AD). En un escenario de invasión a Taiwán, las fuerzas chinas buscarían saturar las defensas estadounidenses y japonesas con oleadas masivas de misiles.Expertos advierten que la actual escasez limita la capacidad de EE.UU. para:
Aliados como Japón han recibido notificaciones de retrasos en entregas de misiles Tomahawk precisamente por la prioridad que EE.UU. da a reponer sus propios arsenales. Taiwán también ha expresado preocupación privada.
Respuesta del Pentágono y desafíos industriales
Funcionarios del Pentágono insisten en que aún mantienen capacidad suficiente para escenarios plausibles y que la producción se está acelerando. Sin embargo, reconocen cuellos de botella estructurales: producción de motores de cohete, componentes electrónicos avanzados y capacidad industrial limitada.
A pesar de presupuestos de defensa récord (que superan el billón de dólares), la base industrial de defensa no ha logrado escalar al ritmo necesario para una guerra de alta intensidad contra un “par cercano” como China.
Conclusión:
Una ventana que China podría aprovechar
Esta “ventana de vulnerabilidad” no implica que EE.UU. esté indefenso, pero sí reduce el margen de disuasión en el corto y mediano plazo. Analistas coinciden en que Pekín está observando atentamente: la capacidad de sostener una guerra prolongada y de alto consumo de municiones se ha convertido en uno de los talones de Aquiles más evidentes de la estrategia estadounidense.Mientras el Pentágono trabaja en reponer stocks y diversificar producción (incluyendo acuerdos con aliados como Australia bajo AUKUS), la pregunta que flota en los think tanks de Washington es clara:
¿será esta ventana lo suficientemente amplia como para tentar a China a actuar?El reloj corre. Y en el Pacífico Occidental, el tiempo es uno de los factores más críticos.