Este retraso podría poner en riesgo mortal al programa incluso antes de que comience la construcción real del primer buque.
Las restricciones del Congreso
Según el texto del presidente del Comité, el proyecto de ley prohíbe que la Marina firme cualquier contrato de construcción o acuerdo que incluya trabajo de edificación del buque líder hasta que el Secretario de la Marina certifique ante el Congreso que los sistemas de armas principales del acorazado han alcanzado un Technology Readiness Level (TRL) adecuado.
Entre los sistemas críticos que generan mayor preocupación se encuentran:
Esta medida refleja el escepticismo bipartidista ante un programa que promete buques de más de 30.000-40.000 toneladas, fuertemente armados y potencialmente nucleares, con un costo estimado superior a los 17 mil millones de dólares para el primer buque.
¿Por qué tanta cautela?Analistas y legisladores argumentan que:
Expertos como los del CSIS ya advertían que este tipo de megabuques “nunca navegarán” en la forma prometida.
También bajo la lupa: La nueva fragata
El mismo Comité exige respuestas detalladas sobre el programa de la nueva fragata (FF(X)), que busca reemplazar o complementar el problemático programa Constellation (FFG-62), cancelado o fuertemente recortado tras años de demoras y sobrecostos.
Los legisladores demandan claridad sobre:
Implicancias estratégicas
Este freno congressional ocurre en medio de la “ventana de vulnerabilidad” en el Pacífico Occidental y la necesidad urgente de reforzar la flota de superficie. Mientras China continúa expandiendo su marina a gran ritmo, el debate en Washington se centra en si es mejor invertir en unos pocos buques superpesados y caros o en una flota más numerosa, distribuida y con mayor presencia de sistemas no tripulados.La administración Trump defiende los acorazados Clase Trump como el centro de la “Golden Fleet”, buques dominantes capaces de operar como nodos de comando y plataformas de firepower masivo.
Sin embargo, el Congreso —incluso con mayoría republicana— muestra clara voluntad de imponer controles y evitar errores pasados.ConclusiónEl futuro de los acorazados Clase Trump queda ahora en suspenso. Si la Marina no logra demostrar madurez tecnológica suficiente en los próximos meses, el programa podría ser recortado, retrasado indefinidamente o directamente cancelado, tal como ocurrió con otros proyectos ambiciosos en el pasado.Mientras tanto, el foco se desplaza hacia capacidades más pragmáticas: misiles distribuidos, submarinos, drones y fragatas más asequibles. La batalla entre la visión de “buques grandes y poderosos” y la realidad de la guerra moderna del siglo XXI recién comienza en los pasillos del Capitolio.