jueves 28 de mayo de 2026 - Edición Nº570

Tecnología | 28 may 2026

Estados Unidos

El Congreso de EE.UU. frena el desarrollo de los acorazados Clase Trump hasta que sus armas clave estén maduras

05:22 |En un golpe significativo al ambicioso programa naval de la administración Trump, el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes incluyó disposiciones en el borrador del National Defense Authorization Act (NDAA) FY2027 que bloquean efectivamente el avance en la construcción de los acorazados de la Clase Trump (BBG(X) o Defiant class) hasta que las armas y sistemas clave alcancen un nivel de madurez tecnológica suficiente.


Este retraso podría poner en riesgo mortal al programa incluso antes de que comience la construcción real del primer buque.

Las restricciones del Congreso

Según el texto del presidente del Comité, el proyecto de ley prohíbe que la Marina firme cualquier contrato de construcción o acuerdo que incluya trabajo de edificación del buque líder hasta que el Secretario de la Marina certifique ante el Congreso que los sistemas de armas principales del acorazado han alcanzado un Technology Readiness Level (TRL) adecuado.

Entre los sistemas críticos que generan mayor preocupación se encuentran:

  • Armas de energía dirigida (láseres de alta potencia).
  • Railgun o cañones electromagnéticos avanzados.
  • Misiles hipersónicos y capacidad de strike estratégico profundo.
  • Integración de reactor nuclear (en versiones más recientes del diseño).

Esta medida refleja el escepticismo bipartidista ante un programa que promete buques de más de 30.000-40.000 toneladas, fuertemente armados y potencialmente nucleares, con un costo estimado superior a los 17 mil millones de dólares para el primer buque.

¿Por qué tanta cautela?Analistas y legisladores argumentan que:

  • El programa es extremadamente riesgoso y costoso en un momento en que la Marina busca aumentar el número de buques de manera rápida y distribuida.
  • Buques tan grandes y concentrados serían vulnerables a saturación de misiles, drones y submarinos en un conflicto de alta intensidad contra China.
  • La historia reciente de programas navales (LCS, Zumwalt, Constellation) muestra graves sobrecostos y demoras cuando se persiguen tecnologías inmaduras.

Expertos como los del CSIS ya advertían que este tipo de megabuques “nunca navegarán” en la forma prometida.

También bajo la lupa: La nueva fragata

El mismo Comité exige respuestas detalladas sobre el programa de la nueva fragata (FF(X)), que busca reemplazar o complementar el problemático programa Constellation (FFG-62), cancelado o fuertemente recortado tras años de demoras y sobrecostos.

Los legisladores demandan claridad sobre:

  • Requisitos operativos definitivos.
  • Cronograma realista de diseño y construcción.
  • Costos proyectados.
  • Capacidad industrial de los astilleros estadounidenses.

Implicancias estratégicas

Este freno congressional ocurre en medio de la “ventana de vulnerabilidad” en el Pacífico Occidental y la necesidad urgente de reforzar la flota de superficie. Mientras China continúa expandiendo su marina a gran ritmo, el debate en Washington se centra en si es mejor invertir en unos pocos buques superpesados y caros o en una flota más numerosa, distribuida y con mayor presencia de sistemas no tripulados.La administración Trump defiende los acorazados Clase Trump como el centro de la “Golden Fleet”, buques dominantes capaces de operar como nodos de comando y plataformas de firepower masivo.

Sin embargo, el Congreso —incluso con mayoría republicana— muestra clara voluntad de imponer controles y evitar errores pasados.ConclusiónEl futuro de los acorazados Clase Trump queda ahora en suspenso. Si la Marina no logra demostrar madurez tecnológica suficiente en los próximos meses, el programa podría ser recortado, retrasado indefinidamente o directamente cancelado, tal como ocurrió con otros proyectos ambiciosos en el pasado.Mientras tanto, el foco se desplaza hacia capacidades más pragmáticas: misiles distribuidos, submarinos, drones y fragatas más asequibles. La batalla entre la visión de “buques grandes y poderosos” y la realidad de la guerra moderna del siglo XXI recién comienza en los pasillos del Capitolio.

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