¿Por qué esta decisión?
La principal razón es estratégica y política: Canadá busca reducir su fuerte dependencia tecnológica y operativa de Estados Unidos, especialmente en medio de las tensiones comerciales y políticas con la administración Trump.

Ventajas que ve Ottawa en esta flota mixta:
- 30 F-35A: Mantendría capacidades de quinta generación (sigilo y superioridad) para operaciones NORAD y OTAN de alto nivel.
- 60 Gripen E: Avión más económico de operar, con gran autonomía, fácil mantenimiento y —lo más importante— transferencia tecnológica real y soberanía de datos. Saab ofrece ensamblaje en Canadá y la creación de miles de empleos (hasta 12.600 según la empresa sueca).
Esta combinación permitiría a Canadá mantener interoperabilidad con Estados Unidos mientras gana mayor autonomía industrial y operativa, algo que el gobierno Carney considera clave en el actual contexto geopolítico.
Reacciones
- En Washington genera preocupación y molestia, ya que se vería como una reducción significativa de un contrato multimillonario.
- En Suecia y en la industria canadiense se celebra como una gran oportunidad.
- Expertos militares advierten sobre posibles complicaciones logísticas y de mantenimiento al operar dos tipos de cazas diferentes.
La decisión final se espera después de las elecciones de medio término en Estados Unidos, para evitar mayores fricciones bilaterales.