lunes 08 de junio de 2026 - Edición Nº581

Nacionales | 7 jun 2026

Argentina

Crónica de una gran mentira: La dupla Milei-Villarruel y la supuesta revalorización de las Fuerzas Armadas

Durante la campaña presidencial y los primeros meses de gobierno, Javier Milei y Victoria Villarruel construyeron un relato épico: las Fuerzas Armadas argentinas, humilladas durante décadas por “gobiernos zurdos”, serían finalmente revalorizadas y devueltas “al lugar que les corresponde en la historia”. Dos años y medio después, la brecha entre el discurso y la realidad se ha vuelto imposible de ocultar.


La promesa

Milei repetía en cada acto: “Vamos a reconstruir las Fuerzas Armadas”. Villarruel, con mayor expertise en la materia, hablaba de recuperar capacidad disuasiva, modernizar el equipamiento y dignificar al personal militar. La designación de un militar retirado como ministro de Defensa (Carlos Presti) y la compra de F-16 daneses parecían confirmar el rumbo.La realidadLejos de la revalorización prometida, las Fuerzas Armadas atraviesan una de las crisis más profundas de su historia reciente:

  • Presupuesto raquítico: En 2026, el gasto en Defensa se ubica en torno al 0,55% del PBI, uno de los más bajos de América Latina y muy lejos del 2% que Milei elogiaba de los países de la OTAN. Más del 75% de ese presupuesto se destina a salarios, dejando migajas para entrenamiento, mantenimiento y operación.
  • Éxodo masivo de personal: Más de 18.500 bajas registradas desde diciembre de 2023. El Ejército es el más golpeado, con miles de soldados voluntarios, suboficiales y oficiales que renunciaron por salarios de pobreza y falta de perspectivas. En algunos cuarteles, la sangría supera el 20% del plantel.
  • Condiciones indignas: Sueldos que no alcanzan para cubrir la canasta básica, deterioro de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y falta de incentivos reales. Incluso Victoria Villarruel tuvo que salir públicamente a criticar la situación salarial de las tropas.
  • Decisiones reales: Mientras Presti recorre bases y firma acuerdos de bajo impacto (como la ampliación del ACSA con EE.UU.), las grandes definiciones de política de defensa y desregulación de bienes militares pasan por el Ministerio de Desregulación de Federico Sturzenegger. En los cuarteles ya es un dicho recurrente: “Presti es la cara, Sturzenegger es quien manda”.

Avances reales vs. maquillaje

Es cierto que se registraron algunos progresos puntuales: la incorporación de los F-16, el Plan ARMA (que destina parte de las privatizaciones a reequipamiento) y mayor cooperación con Estados Unidos. Sin embargo, estos gestos resultan insuficientes frente al colapso de capital humano y la falta de un presupuesto operativo serio.

Un militar en actividad lo resumió con crudeza:

“Nos venden F-16 mientras los cuarteles se vacían. Eso no es revalorización, es marketing”.

Conclusión

La “revalorización de las Fuerzas Armadas” prometida por la dupla Milei-Villarruel se ha convertido en una de las grandes mentiras políticas del actual gobierno. No se trata solo de falta de recursos en un contexto de ajuste fiscal. Se trata de una prioridad clara: el superávit fiscal está muy por encima de cualquier proyecto serio de reconstrucción militar

.Lo que queda es un discurso patriótico y marcial que contrasta brutalmente con cuarteles semivacíos, soldados mal pagos y una conducción donde el ministro de Defensa parece tener más funciones de representación que de decisión real.La historia dirá si esta brecha fue producto de la improvisación, la ingenuidad o simplemente un engaño deliberado.

Por ahora, para miles de militares y analistas de defensa, el título ya está escrito: Crónica de una gran mentira.

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