sábado 13 de junio de 2026 - Edición Nº586

Nacionales | 11 jun 2026

Argentina-Estados Unidos

Daga Atlántica: Entrenamiento de Élite o Puerta Abierta a la Dependencia Estratégica en el Atlántico Sur

El ejercicio militar combinado Daga Atlántica 2026 (Atlantic Dagger), realizado entre abril y junio de 2026, representa uno de los despliegues más amplios de tropas estadounidenses en territorio argentino en las últimas décadas. Involucra a alrededor de 150 efectivos argentinos de fuerzas especiales (Comando Conjunto de Operaciones Especiales, Buzos Tácticos, Comandos Anfibios, GOE de la Fuerza Aérea y comandos del Ejército) junto a unos 50-70 militares de élite de EE.UU. (Boinas Verdes, Navy SEALs y MARSOC).


Se desarrolló en puntos clave como la Base Naval Puerto Belgrano, la Guarnición Militar de Córdoba y la VII Brigada Aérea en Moreno, con componentes terrestres, aéreos, navales y fluviales. Incluyó también maniobras PASSEX con el portaaviones nuclear USS Nimitz y el destructor USS Gridley en la Zona Económica Exclusiva argentina.

imagen creada con IA

¿Qué se entrena realmente?

Oficialmente, el foco está en interoperabilidad de fuerzas especiales: contraterrorismo, rescate de rehenes, acción directa y operaciones en entornos de alta intensidad. Es la primera vez que se realiza un ejercicio de este tipo a esta escala bajo comando y control mayoritariamente argentino, según fuentes oficiales. Busca modernizar doctrina, procedimientos y capacidades del flamante Comando Conjunto de Operaciones Especiales argentino.

Sin embargo, críticos señalan que detrás del entrenamiento técnico se esconde un alineamiento estratégico más profundo. Argentina se acerca a los estándares operativos de EE.UU., lo que facilita futuras misiones combinadas o multinacionales bajo liderazgo norteamericano. Esto ocurre en un contexto de tensión global donde Washington busca contrarrestar la influencia de China y Rusia en América Latina y el Atlántico Sur.

Riesgos para la soberanía argentina

  1. Dependencia operativa y doctrinaria
    Entrenar con doctrina, equipamiento y estándares estadounidenses genera una fuerte interoperabilidad que puede limitar la autonomía futura. Las Fuerzas Armadas argentinas podrían volverse más eficientes en escenarios compatibles con EE.UU., pero menos flexibles o neutrales ante otros actores.
  2. Presencia en el Atlántico Sur y Malvinas
    El ejercicio coincide con el aniversario de la Guerra de Malvinas y se desarrolla mientras EE.UU. mantiene su alianza privilegiada con el Reino Unido. Aunque no hay evidencia directa de cesión de control, la presencia de buques como el USS Nimitz en aguas argentinas genera preocupación sobre quién define realmente las prioridades de defensa en la región.
  3. Inteligencia y conocimiento del terreno
    Tropas elite extranjeras operando en bases y territorios argentinos obtienen información detallada sobre infraestructura, capacidades y vulnerabilidades. En un escenario de conflicto regional o global, esto podría usarse más allá de los intereses nacionales argentinos.
  4. Geopolítica de recursos
    El Atlántico Sur, la Antártida y recursos naturales (pesca, hidrocarburos, minerales) son de alto interés estratégico. Una Argentina más alineada con EE.UU. podría verse involucrada indirectamente en rivalidades mayores (EE.UU.-China-Rusia), exponiendo al país a tensiones que no le corresponden directamente.
  5. Aspecto político-institucional
    El ingreso de tropas se autorizó por Decreto de Necesidad y Urgencia, sin pasar por el Congreso, lo que generó críticas sobre control democrático de la política de defensa.

Perspectiva equilibrada

Desde el punto de vista oficial y de defensores del ejercicio, se trata de una oportunidad histórica para profesionalizar fuerzas especiales en un mundo cada vez más complejo, sin costo excesivo y manteniendo el control formal argentino. Argentina no es el primer país en realizar esto (muchos aliados lo hacen regularmente).Los riesgos reales dependen de cómo se gestione esta relación a largo plazo: si es un intercambio puntual de capacidades o el inicio de una alineación subordinada.

La soberanía no se pierde por un ejercicio, pero sí puede erosionarse por la acumulación de dependencias tecnológicas, doctrinarias e inteligencia sin una estrategia nacional clara y autónoma.

Daga Atlántica no esconde necesariamente un complot secreto, pero sí refleja una elección estratégica del gobierno actual: priorizar el vínculo con Washington. La pregunta clave para los argentinos es si esta elección fortalece genuinamente la defensa nacional o la condiciona a intereses externos en una región tan sensible como el Atlántico Sur.

 

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