La isla, que maneja alrededor del 90% de las exportaciones petroleras iraníes, ahora cuenta con refuerzos significativos: mayor presencia de fuerzas terrestres, sistemas avanzados de defensa antiaérea y cientos de misiles portátiles superficie-aire (conocidos como MANPADS). Estos últimos permiten a las tropas derribar aeronaves a baja altura con relativa facilidad y movilidad. Además, se han instalado extensos campos de minas antitanque y antipersonal, especialmente en las zonas costeras que podrían servir como puntos de desembarco para fuerzas invasoras.
Reportes también destacan el uso de infraestructuras subterráneas, como redes de túneles, que facilitarían el movimiento protegido de tropas y equipamiento, ofreciendo resguardo contra ataques aéreos y permitiendo contraataques sorpresa. Estos preparativos forman parte de una estrategia de “defensa en capas” diseñada para infligir costos elevados a cualquier intento de captura o control del territorio.
Este fortalecimiento ocurre en un contexto de crecientes fricciones con Estados Unidos, donde se ha especulado sobre posibles acciones para presionar a Irán mediante el control de sus rutas energéticas. Expertos militares advierten que una operación de este tipo enfrentaría riesgos importantes, dada la complejidad del terreno y las capacidades defensivas acumuladas.
La isla de Kharg no solo representa un activo económico vital para Irán, sino también un símbolo estratégico en el Golfo. Cualquier alteración en su funcionamiento podría impactar los flujos globales de energía y elevar los precios del petróleo a niveles críticos.
Fuentes consultadas (marzo-abril 2026):