Según sus declaraciones ante el parlamento, Italia llegará a la próxima cumbre de la OTAN con un compromiso de destinar el equivalente al 2,8% del Producto Interno Bruto en 2026. Esto representa un aumento notable respecto al año anterior, impulsado en buena medida por gastos en seguridad interna y capacidades militares.
Meloni insistió en que los aliados deben debatir con seriedad cómo evoluciona la naturaleza de los enfrentamientos armados. Señaló que elementos como los drones baratos, los satélites bien ubicados y la protección de los datos han adquirido una relevancia mayor que las plataformas convencionales por sí solas. Puso como ejemplo situaciones recientes donde vehículos blindados de alto costo resultan vulnerables ante sistemas aéreos no tripulados de bajo precio.
La líder italiana subrayó la necesidad de valorar mejor el peso estratégico de las nuevas tecnologías en comparación con sistemas tradicionales como tanques o portaaviones. Para ella, este replanteamiento no se limita solo al monto del gasto, sino a la calidad y la adaptación de las inversiones a las amenazas reales del presente.
Este posicionamiento de Meloni refleja el esfuerzo de Italia por asumir mayores responsabilidades en el ámbito de la defensa colectiva, al tiempo que busca influir en la agenda de la Alianza Atlántica para que se ajuste a las realidades del campo de batalla contemporáneo.
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