La propuesta consistía en que Irán se abstuviera de atacar el complejo industrial a cambio de que Qatar suspendiera voluntariamente su producción de gas. Esta medida habría tenido un impacto significativo en los mercados globales de energía, elevando los precios del GNL y generando mayor presión sobre Estados Unidos e Israel para acelerar el fin del conflicto.
Qatar ha negado rotundamente la existencia de cualquier acuerdo de este tipo. Las autoridades qataríes afirmaron que todas las decisiones relacionadas con Ras Laffan respondieron exclusivamente a razones de seguridad interna y operativa.Sin embargo, funcionarios de inteligencia consultados por The Washington Post indican que Doha sí buscó garantías explícitas de Teherán para resguardar su infraestructura energética crítica.
El supuesto entendimiento no duró mucho. Aunque Qatar cerró temporalmente las operaciones de Ras Laffan al inicio del conflicto como medida preventiva, Irán terminó atacando la instalación posteriormente,
luego de que su propia infraestructura gasífera fuera alcanzada.Este episodio revela la compleja y delicada posición de Qatar, que mantiene relaciones pragmáticas con Irán mientras es sede de importantes bases militares estadounidenses y mantiene estrechos lazos con Occidente.