Moscú, 13 de junio de 2026 — En un anuncio que marca un hito en la carrera espacial militar y tecnológica, el presidente Vladimir Putin confirmó que Rusia ya ha comenzado el despliegue de su propio sistema de satélites en órbita baja (LEO), diseñado como una alternativa directa al Starlink de SpaceX.Durante una reunión en el Kremlin con militares rusos,
Putin señaló que el país ha puesto en órbita los primeros satélites de la constelación Rassvet (Amanecer), desarrollada por la empresa Bureau 1440. “Hemos comenzado el despliegue de un sistema de satélites en órbita baja similar a Starlink”, declaró el mandatario, aunque admitió que los 16 satélites actualmente operativos son “absolutamente insuficientes”.
El proyecto busca crear una red de internet satelital de alta velocidad y baja latencia bajo control ruso, tanto para uso civil como, principalmente, militar. Según fuentes rusas, el sistema ya está siendo probado y se planea una expansión acelerada: cientos de satélites adicionales en los próximos años, con el objetivo de alcanzar capacidad operativa plena hacia 2027.
Objetivo estratégico claro
El anuncio llega en medio de la guerra en Ucrania, donde las comunicaciones satelitales han demostrado ser decisivas. Rusia busca reducir su dependencia de tecnologías occidentales y contrarrestar la influencia de Starlink, que ha sido ampliamente utilizado por las fuerzas ucranianas.
El ministro de Defensa ruso, Andrei Belousov, presente en el encuentro, afirmó que el sistema ruso “puede incluso superar a Starlink en algunos aspectos”, especialmente en aplicaciones para el control de drones de combate pesados y comunicaciones seguras en el campo de batalla.
Con este movimiento, Rusia se suma a la creciente competencia global por el dominio de las constelaciones LEO, donde ya compiten China (con su Gwongwang), Europa (IRIS²) y empresas privadas estadounidenses.