Según fuentes diplomáticas, el plan busca crear un canal seguro y supervisado que permita a Irán acceder a estos recursos sin que puedan ser utilizados para fines militares o para fortalecer su programa nuclear. Qatar actuaría como intermediario clave en esta operación financiera, aprovechando su rol histórico como mediador entre Washington y Teherán.
Este movimiento forma parte de los esfuerzos de la administración Trump por estabilizar la región tras el reciente conflicto y avanzar en el memorándum de entendimiento firmado entre ambos países. La idea es aliviar la presión económica sobre la población iraní, especialmente en áreas como medicamentos, alimentos y reconstrucción de infraestructura básica, mientras se mantienen las sanciones sobre actividades sensibles.
Funcionarios estadounidenses han enfatizado que cualquier liberación de fondos estará estrictamente condicionada y monitoreada para evitar desvíos. Sin embargo, la iniciativa ya genera controversia entre sectores que consideran que cualquier alivio económico fortalece al régimen iraní.
El acuerdo todavía se encuentra en fase de negociación técnica, pero representa uno de los gestos más concretos de Washington hacia Teherán en los últimos meses.