En un mensaje cargado de dureza, Ben Gvir afirmó:
“Por cada lágrima que derrama una madre israelí, deberían llorar mil madres libanesas. Todo Líbano debería arder. Con el debido respeto a los estadounidenses, Israel debe dejar claro que la sangre de nuestros hijos y la seguridad de nuestros ciudadanos no están en juego”.
Las declaraciones del ministro israelí de extrema derecha se producen en medio de las negociaciones impulsadas por la administración Trump para lograr un alto el fuego duradero en Líbano y avanzar en el memorándum de paz con Irán.
Contexto de la crisis
Ben Gvir, uno de los miembros más radicales del gabinete de Netanyahu, ha sido un firme defensor de continuar las operaciones militares contra Hezbolá hasta lograr su “desmantelamiento total”, sin importar las presiones internacionales. Sus palabras reflejan la profunda división que existe dentro del gobierno israelí respecto a las demandas estadounidenses de desescalada.Mientras el presidente Trump busca estabilizar la región y avanzar en acuerdos diplomáticos, sectores duros del gobierno israelí consideran que cualquier cese prematuro de hostilidades representa un peligro existencial para Israel.
Reacciones esperadas
Las declaraciones de Ben Gvir han generado inmediato rechazo en círculos diplomáticos internacionales. Funcionarios estadounidenses consultados por la prensa describieron sus palabras como “extremadamente contraproducentes” y “peligrosas” en el actual contexto de negociaciones.En Líbano, las declaraciones fueron recibidas con indignación, alimentando aún más el rechazo a cualquier acuerdo que no incluya garantías firmes de cese de hostilidades por parte de Israel.