miércoles 24 de junio de 2026 - Edición Nº597

Editorial | 23 jun 2026

Chile

Chile con F-35?

El fuerte rumor sobre la posible adquisición de aviones F-35 Lightning II por parte de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) se ha encendido con fuerza en ámbitos de defensa y redes sociales debido a una coincidencia de eventos recientes del Pentágono.


Aquí te detallo de dónde nacen las especulaciones, cuál es la realidad y qué respuesta institucional existe hasta el momento:

​1. El origen del rumor: El "comprador misterioso" del Pentágono

​El Departamento de Defensa de los Estados Unidos anunció la adjudicación de un contrato a Lockheed Martin (por unos 154 millones de dólares como pago inicial) para asegurar componentes y materiales de largo plazo destinados a la fabricación de 11 cazas F-35.

​Lo llamativo del documento oficial es que el destino de estas aeronaves figura bajo la categoría de un "cliente extranjero no revelado" (unidentified Foreign Military Sales customer).

​2. Las "pistas" que alimentan la teoría chilena

​Muchos analistas de defensa y entusiastas comenzaron a apuntar a Chile debido a una serie de coincidencias y gestos políticos recientes:

  • El reemplazo de los F-5: La FACh necesita sustituir a mediano plazo su flota de veteranos F-5 Tiger III, aviones que ya acumulan más de 50 años en servicio. El número de aeronaves del contrato oculto (11) coincide bastante con el tamaño habitual de un escuadrón de reemplazo en la región.
  • Hito operativo en FIDAE: Durante la reciente FIDAE, cazas F-35 de la Fuerza Aérea de EE. UU. (USAF) se desplegaron en Santiago. Lo verdaderamente inédito es que un avión cisterna KC-135 de la FACh realizó un reabastecimiento en vuelo en tiempo real a dos F-35 norteamericanos. Esta muestra de interoperabilidad demostró que el personal chileno ya "habla el mismo idioma táctico" que requiere un sistema de quinta generación.
  • Detalles simbólicos: Durante los vuelos de demostración y traslado, se difundieron imágenes de los F-35 estadounidenses operando en territorio chileno portando pequeñas banderas de Chile dentro de sus cabinas, un gesto de alta confianza política y militar por parte del Comando Sur de EE. UU.
  • Sin vetos tecnológicos: El propio Departamento de Defensa estadounidense ha dejado saber en el pasado que Chile forma parte del grupo selecto de naciones que no tiene restricciones ni vetos de transferencia tecnológica para acceder a este tipo de material si decidiera postular formalmente al programa.

​3. La postura oficial del Ministerio de Defensa de Chile

​Ante la ola de consultas de los medios de comunicación locales, la respuesta del Ministerio de Defensa de Chile ha sido ambigua pero apegada a la normativa legal:

​Las compras de armamento y material bélico por parte de las Fuerzas Armadas tienen un carácter reservado por estrictos motivos de seguridad y de defensa nacional. El Ministerio ni confirmó ni descartó la transacción de forma tajante, aunque recordó que tradicionalmente Chile informa a la opinión pública de sus procesos de adquisiciones de manera oportuna una vez consolidados.

​4. Los argumentos en contra: ¿Por qué podría ser otro país?

​A pesar del entusiasmo de la opinión pública, los analistas más cautos sostienen que es muy difícil que el comprador misterioso sea Chile, inclinando la balanza hacia países como Bélgica (que ya es cliente del F-35 y busca ampliar su flota), Grecia, Rumania o Singapur. Las razones principales son:

  • El costo operativo brutal: Si bien Chile cuenta con fondos a través de los mecanismos de financiamiento de capacidades estratégicas, el F-35 no solo es caro de comprar, sino extraordinariamente costoso de mantener. La hora de vuelo supera los $30,000 - $40,000 dólares, una cifra astronómica comparada con la logística actual de los F-16 block 50 chilenos.
  • Prioridades presupuestarias: Fuentes internas del sector defensa han deslizado que en el contexto económico nacional actual, un salto a la quinta generación postergaría otras necesidades críticas y multipropósito de las FF. AA. enfocadas en emergencias o catástrofes.
  • Infraestructura y ciberseguridad: El F-35 requiere bóvedas de datos seguras conectadas directamente con la red global de Lockheed Martin (sistema ODIN/ALIS) y una infraestructura de mantenimiento sumamente restrictiva que la FACh tendría que construir desde cero.

En resumen: Operativamente, la FACh demostró estar calificada para interactuar con la tecnología del F-35, y políticamente EE. UU. mantiene las puertas abiertas. Sin embargo, a falta de un anuncio oficial, la opción más realista y consensuada en el sector es que los 11 aviones correspondan a la extensión de un contrato de un país de la OTAN, y que Chile continúe enfocado en la modernización de su flota F-16 antes de dar un salto tecnológico tan masivo.

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