El mandatario estadounidense dejó claro que la represalia económica no conocerá de formalidades diplomáticas previas:
"Cualquier país que imponga dicho impuesto se enfrentará inmediatamente a un ARANCEL del 100% sobre todos y cada uno de los bienes enviados a los Estados Unidos de América". Este ARANCEL sustituirá a los acuerdos comerciales celebrados con el país, estén implementados, firmados o no".
La advertencia no solo dinamita el panorama fiscal internacional, sino que pone en jaque la frágil estabilidad de los mercados transatlánticos:
El detonante: Trump denunció que "numerosos países europeos han estado discutiendo la implementación inminente" de gravámenes sobre firmas que operan digitalmente en sus territorios sin necesidad de presencia física (lo que afecta de forma directa a gigantes como Google, Apple, Amazon y Meta).
Adiós a los tratados: De cumplirse la amenaza, los aranceles punitivos anularían de forma unilateral cualquier acuerdo comercial preexistente. Esto dinamita directamente el pacto alcanzado en mayo, el cual establecía un tope del 15% a los aranceles de exportaciones europeas y cuya fecha límite de implementación total está fijada para este próximo 4 de julio.
La base legal de la Casa Blanca: Fuentes de la administración estadounidense sugirieron que, ante las recientes trabas de la Corte Suprema sobre los decretos de emergencia económica, el gobierno recurrirá a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Esta herramienta permite a la presidencia tomar represalias comerciales ante prácticas extranjeras que se consideren discriminatorias para el comercio estadounidense.
La respuesta de la Unión Europea llegó pocas horas después del anuncio de la Casa Blanca. Un portavoz de la Comisión Europea defendió firmemente la soberanía del bloque para legislar en materia fiscal interna:
"La UE y sus Estados miembros tienen el derecho soberano de regular las actividades económicas en su territorio... Cualquier impuesto es no discriminatorio por diseño y se aplica por igual a todas las grandes empresas, independientemente de su origen. Las medidas unilaterales dirigidas contra estas políticas legítimas no están justificadas. Si se llevan a cabo, la UE responderá rápida y decisivamente para defender sus derechos y su autonomía reguladora".
Aunque naciones como Francia y el Reino Unido aplican tasas digitales desde hace años (lo que ya les valió amenazas previas de Trump sobre el vino o aranceles generales), la presión de Washington busca frenar en seco un proyecto de impuesto digital estandarizado a nivel de toda la Unión Europea. Con las cadenas de suministro globales aún sensibles, un choque arancelario del 100% entre ambas potencias occidentales amenaza con desatar una represalia en cadena de consecuencias impredecibles para la economía mundial.