
La artillería convencional mantiene su rol de supremacía en los teatros de operaciones modernos.. Fuente: Mohammed Ameen / REUTERS
La artillería de campaña, lejos de ser obsoleta, ha reafirmado su título histórico de "reina del campo de batalla". La magnitud del consumo de proyectiles en el frente ucraniano sobrepasó cualquier estimación de las planificaciones de paz de la OTAN.
Durante los picos de mayor intensidad del conflicto, las fuerzas rusas llegaron a disparar entre 20.000 y 60.000 proyectiles diarios de calibres soviéticos (122 mm y 152 mm). Por su parte, las fuerzas ucranianas sostuvieron un ritmo de entre 4.000 y 7.000 disparos diarios del estándar OTAN (155 mm).
Para poner estas cifras en perspectiva, la producción mensual completa de muchos países europeos antes del conflicto apenas cubría el gasto de dos o tres días de combate intensivo. La logística de campaña demostró que la precisión (vía munición guiada como los proyectiles Excalibur) complementa, pero no reemplaza, la necesidad de volumen de fuego para la saturación y la denegación de áreas.
La transición de una economía de paz a una producción de defensa de alta intensidad expuso severas vulnerabilidades en las cadenas de suministro globales.

Líneas de almacenamiento y producción de munición pesada de 155 mm.. Fuente: Ulrich Baumgarten / U. Baumgarten via Getty Images
El Desafío Occidental: El modelo de producción "just-in-time" (justo a tiempo), diseñado para maximizar la eficiencia de costos empresariales, demostró ser incompatible con la resiliencia militar. La escasez de materias primas críticas (como la nitrocelulosa para la pólvora), la falta de mano de obra calificada y la dependencia de líneas de ensamblaje civiles ralentizaron el escalamiento de la producción de proyectiles de 155 mm en EE. UU. y Europa.
La Estrategia Rusa: Rusia, manteniendo parte de su infraestructura heredada de la Guerra Fría y operando bajo un control estatal centralizado de su base industrial (Rostec), logró movilizar sus fábricas a esquemas de tres turnos rotativos. Esto, sumado al abastecimiento externo de aliados estratégicos, le permitió sostener una ventaja cuantitativa en fuegos indirectos, evidenciando que los sistemas autocráticos o de movilización vertical tienen menores tiempos de respuesta industrial en el corto plazo.
| Dimensión | Doctrina Tecnológica / "Guerra Relámpago" | Realidad de la Guerra de Desgaste (Atrición) |
| Premisa Temporal | Operaciones rápidas, decisivas y parálisis del enemigo. | Conflicto prolongado, medido en meses o años. |
| Factor Clave | Superioridad tecnológica y sensores de precisión. | Capacidad de reemplazo de bajas y profundidad logística. |
| Infraestructura | Arsenales fijos y contratos de mantenimiento tercerizados. | Movilización industrial activa y líneas de suministro redundantes. |
La paradoja del campo de batalla moderno es que la tecnología de punta acelera el desgaste. La proliferación de drones de reconocimiento (UAV) y sistemas de vigilancia satelital han vuelto el campo de batalla transparente. Cualquier concentración masiva de blindados o tropas es detectada en minutos y batida por la artillería.
Al fracasar las maniobras de ruptura rápida debido a la densidad de las defensas y los campos minados, el conflicto mutó inevitablemente en una guerra de atrición. En este escenario, el ganador no es necesariamente quien posee el sistema de armas más sofisticado, sino quien puede fabricar la penúltima tanda de municiones y reemplazar sus tubos de artillería desgastados antes de que la base industrial del oponente colapse.
La principal lección estratégica del escenario internacional actual es que el Instrumento Militar es tan fuerte como la base industrial que lo sostiene. Las naciones que limiten su política de defensa a la adquisición de un número reducido de plataformas tecnológicas de alto costo, sin asegurar los stocks de munición, repuestos y la capacidad de fabricarlos localmente, corren el riesgo de quedar indefensas en las primeras semanas de un conflicto convencional prolongado.
La disuasión moderna ya no se mide únicamente por el inventario disponible en los arsenales en tiempo de paz, sino por la velocidad y capacidad de respuesta de las chimeneas industriales para sostener el esfuerzo de guerra en el tiempo.