El Ministerio de Defensa de China confirmó el lanzamiento este lunes, declarando que se trató de un "ensayo de rutina como parte del plan anual de entrenamiento militar". Según la información oficial proporcionada por la agencia estatal de noticias Xinhua, el lanzamiento tuvo lugar a las 12:01 hora local (04:01 GMT) e involucró un misil equipado con una ojiva simulada. El proyectil fue disparado hacia "aguas internacionales relevantes" del Océano Pacífico, cayendo con precisión en la zona marítima designada.

(Imagen 1: Un submarino nuclear Type 094 Clase Jin rompe la superficie para lanzar el misil balístico JL-3. La ignición y el poderoso ascenso quedan capturados en esta toma dinámica al amanecer en el Pacífico.)
El portavoz de la Armada china, el capitán superior Wang Xuemeng, subrayó que la prueba cumplió con las leyes y prácticas internacionales y "no estuvo dirigida contra ningún país u objetivo específico". A pesar de la naturaleza de "rutina" declarada por Pekín, el ensayo no pasó desapercibido y generó preocupación inmediata en los gobiernos de Japón, Australia y Nueva Zelanda, que criticaron la falta de transparencia y la escalada en las actividades militares en la región.
Expertos militares sugieren que el misil utilizado en la prueba podría ser el JL-3 (Julong-3), la tercera generación de armas estratégicas de China lanzadas desde submarinos. Este misil intercontinental representa un avance significativo respecto a sus predecesores, el JL-1 y el JL-2. Mientras que el JL-2 tenía un alcance estimado de unos 8.000 kilómetros, se cree que el JL-3 puede alcanzar objetivos a una distancia de entre 10.000 y 12.000 kilómetros o más, lo que le permitiría, por primera vez, alcanzar la parte continental de Estados Unidos desde "bastiones" más seguros cerca de la costa china.
El lanzamiento fue monitoreado de cerca no solo por las potencias regionales, sino también por la propia red de seguimiento espacial y marítimo de China. Varias fuentes indicaron que el ensayo fue seguido por el buque de patrulla marítima de 30.000 toneladas Liaowang 1, y por los buques de seguimiento espacial Yuanwang 3 y el más moderno Yuanwang 6, este último de tercera generación y 25.000 toneladas, equipado con grandes antenas parabólicas para la telemetría y el control de misiles. La participación de estos activos sugiere que la prueba no solo validó la capacidad de lanzamiento del misil, sino también la sofisticación de la red global de rastreo y comunicaciones que apoya el programa estratégico de China.
La prueba provocó una rápida respuesta diplomática. El gobierno de Japón expresó su "firme preocupación" por la actividad militar de China, solicitando claridad sobre los detalles del lanzamiento para evaluar el impacto en su seguridad nacional. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Nueva Zelanda, Winston Peters, confirmó que su país fue notificado unas horas antes del ensayo, pero criticó que la prueba se llevara a cabo en la Zona Libre de Armas Nucleares del Pacífico Sur, establecida por el Tratado de Rarotonga en 1986. "A pesar de nuestras preocupaciones de larga data sobre este tipo de actividad, China llevó a cabo la prueba a pocas horas de informarnos", declaró Peters.

Conferencia de prensa diplomática en Tokio, Japón, el 6 de julio de 2026. Funcionarios japoneses y neozelandeses expresan su preocupación y desaprobación tras la prueba del misil chino, ilustrada en una pantalla de fondo y en una tableta en la mesa.)
Este histórico lanzamiento estratégico se produce en un momento de crecientes tensiones en la región de Asia-Pacífico, coincidiendo con el inicio de los ejercicios navales conjuntos anuales "Joint Sea-2026" entre China y Rusia frente a la costa china. La demostración de la capacidad de ataque nuclear de largo alcance desde submarinos representa un mensaje contundente de Pekín sobre su determinación de defender sus intereses nacionales y de consolidar su estatus de superpotencia militar con una tríada nuclear moderna y creíble.