En declaraciones a cadenas estadounidenses como CNN y Fox News, Netanyahu confirmó haber pedido directamente al presidente Donald Trump que mantenga la restricción sobre Ankara. Los puntos centrales de esta tensión geopolítica incluyen:
Peligro para el balance regional: Netanyahu argumentó que rearmar a Turquía con esta tecnología "destruiría el equilibrio de poder en el Medio Oriente". Añadió que dicho balance depende críticamente de sostener la superioridad aérea de Israel y la presencia estratégica de EE. UU. en la región.
Duras críticas a Erdogan: El mandatario israelí describió al gobierno de Recep Tayyip Erdogan como "un régimen infectado por los Hermanos Musulmanes". Lo acusó formalmente de albergar y financiar a Hamás, encarcelar opositores y amenazar explícitamente con la destrucción del Estado judío. "No es precisamente un aliado modelo para los Estados Unidos", sentenció.
La postura de Trump: La advertencia de Israel se produce en el marco de la cumbre anual de la NATO que se celebra en Ankara. Allí, el presidente Donald Trump elogió la lealtad histórica de Turquía y dejó la puerta abierta para revertir el veto que pesa sobre el país desde 2019 (cuando fue expulsado del programa F-35 tras comprar el sistema de defensa ruso S-400). Trump sugirió estar considerando tanto la venta de motores F110 como el reingreso al programa para complacer a Erdogan.
Matices entre aliados: Pese a este evidente desacuerdo en la política de defensa hacia Turquía, Netanyahu buscó suavizar las fricciones con la Casa Blanca, asegurando que "incluso los aliados pueden tener diferencias", pero que en los grandes temas estratégicos —como el control de las aspiraciones nucleares de Irán— ambos líderes siguen viendo las cosas de la misma manera.