Los granaderos no tiene la culpa.
— César Milani (@GeneralMilani) July 9, 2026
Responden instintivamente a gestos de afecto en contraposición a una cultura progre ridícula que estigmatizó lo militar.
Se sienten queridos sin ser conscientes que quien les palmea la espalda está destruyendo los cimientos de la patria por la…
Milani divide su argumento en tres ejes centrales: la psicología institucional del soldado, la crítica cultural a la izquierda/progresismo y la denuncia geopolítica al gobierno actual.
"Los granaderos no tienen la culpa. Responden instintivamente a gestos de afecto... Se sienten queridos sin ser conscientes de que quien les da una palmada en la espalda está destruyendo los cimientos..."
El análisis: Milani exime de responsabilidad a los soldados rasos. Describe su reacción como algo humano e institucional: si una máxima autoridad del Estado (un presidente, por ejemplo) les muestra afecto o reconocimiento, el soldado responde con respeto y gratitud institucional.
El trasfondo: Lo que Milani señala es una supuesta manipulación o utilización de la imagen de los Granaderos. Para él, esa "palmada en la espalda" es un gesto superficial, una fachada de patriotismo que oculta acciones políticas que, según su visión, van en dirección opuesta a los intereses de la patria.
"... en contraste con una cultura progresista ridícula que estigmatizaba al ejército."
El análisis: Aquí Milani hace una fuerte crítica a los sectores del progresismo y de la izquierda en Argentina. Sostiene que durante años existió una corriente cultural que "estigmatizó" a las Fuerzas Armadas en su conjunto, asociándolas linealmente con los crímenes de la última dictadura militar, sin distinguir entre las cúpulas dictatoriales del pasado y los soldados de la democracia actual.
La ironía del argumento: Milani argumenta que esa misma estigmatización del pasado dejó a los militares "hambrientos" de reconocimiento legítimo. Por lo tanto, cuando un gobierno de signo político contrario les devuelve el protagonismo o el afecto público, el Ejército responde positivamente, rellenando ese vacío emocional e institucional.
"... el propio gobierno que los reconoce y honra está hiriendo mortalmente nuestra soberanía mediante la entrega indiscriminada de sectores estratégicos..."
El análisis: Este es el núcleo duro y geopolítico de su declaración. Milani contrapone las formas (honrar a los Granaderos) con el fondo (las políticas económicas y de defensa). Acusa al gobierno de un falso patriotismo.
¿A qué se refiere? Desde la perspectiva de Milani (vinculada a un nacionalismo de defensa y un rol fuerte del Estado), la soberanía no se defiende solo con desfiles o uniformes históricos, sino controlando los recursos naturales, los satélites, la infraestructura energética, los ríos (como la Hidrovía) y las bases estratégicas. Para él, privatizar, ceder o permitir el control extranjero de estos "sectores estratégicos" es una "entrega" que destruye el país por el que lucharon los próceres.
El discurso de Milani funciona como una advertencia sobre la estética de la política. Lo que viene a decir es que el nacionalismo no es una foto bonita con un Granadero ni un discurso emotivo; el verdadero patriotismo, bajo su óptica, se mide en el Boletín Oficial, las leyes de entrega de recursos y el cuidado de las fronteras económicas y estratégicas del país.