
"Mañana jugamos contra los piratas usurpadores. No es un partido más", disparó la vicepresidenta a través de sus redes sociales, dejando en claro que para ella la rivalidad trasciende por completo el terreno de juego.
En un contexto donde desde la FIFA y las autoridades de seguridad locales (bajo la órbita de la ministra Alejandra Monteoliva) se han coordinado operativos estrictos para evitar banderas o consignas de tinte "político" —incluyendo simbología de Malvinas—, Villarruel eligió diferenciarse de lleno del ala más moderada.
Con su estilo frontal, la mandataria argumentó su postura patriótica:
El peso de la historia: "Contra los ingleses siempre es algo más. Es Malvinas, es el Diego, es la última de Leo y es pararle el carro a los invasores".
Reclamo innegociable: "¡Aguante Argentina! Porque hasta el último suspiro vamos a reclamar lo nuestro".
Las declaraciones de Villarruel no tardaron en generar repercusión en el arco político y deportivo. Mientras el director técnico Lionel Scaloni intentaba poner paños fríos en rueda de prensa pidiendo "no mezclar las cosas" y enfocarse puramente en lo deportivo, la vicepresidenta optó por capitalizar el sentimiento popular y la memoria histórica del pueblo argentino, uniendo el legado de Diego Maradona en el '86 con la gesta soberana de las islas.
Con este encendido posteo, Villarruel vuelve a jugar su propio partido en la escena nacional. Demuestra que, cuando se trata de la soberanía nacional y la identidad de los argentinos frente a Inglaterra, ella no duda en calzarse la celeste y blanca para jugar en la primera línea del debate público.