El hecho desató de inmediato el malestar diplomático en el Reino Unido y el gobierno isleño (kelper), que exigieron sanciones severas a la FIFA argumentando una violación a las reglas que prohíben manifestaciones políticas. En medio de esta creciente tensión, el país anfitrión, Estados Unidos, sentó una postura oficial tajante que desactivó la presión británica: el amparo absoluto a la libertad de expresión.
El pronunciamiento del gobierno estadounidense llegó a través de Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo (task force) de la Casa Blanca para el Mundial. Lejos de sumarse al pedido de castigo o censura, el funcionario alineó el episodio con las garantías constitucionales del país norteamericano.
"En Estados Unidos creemos en los derechos que garantiza nuestra Primera Enmienda. Tienen la libertad de hacerlo. En términos de la capacidad y la oportunidad de poder hacer esas declaraciones, los argentinos tienen la libertad de hacerlo en los Estados Unidos", afirmó Giuliani en una conferencia de prensa celebrada en el Foreign Press Center del Departamento de Estado en Nueva York.
Con esta declaración, el gobierno de Donald Trump evitó cuestionar el mensaje de fondo y colocó la discusión bajo el principio soberano de las libertades civiles en suelo estadounidense, rechazando indirectamente las demandas que sugerían excluir a los jugadores argentinos de la gran final.
Para convalidar el clima de distensión, el propio presidente estadounidense, Donald Trump, participó en una recepción oficial de la FIFA en Nueva York. En dicho evento, el mandatario estrechó la mano del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio "Chiqui" Tapia, y llenó de elogios al capitán argentino tras el triunfo ante los ingleses.
"Vi ese pase que hizo Messi... estaba bien marcado, ¿verdad? Y de repente, está a la derecha, pateó y estuvo a un cuarto de pulgada de ser perfecto. Fue brillante", expresó Trump, en declaraciones que fueron interpretadas como un fuerte respaldo político a la delegación argentina en la antesala de la final mundialista.
A pesar del rotundo blindaje a la libertad de manifestación de los futbolistas de la Scaloneta, desde Washington aclararon los límites de su postura para evitar un cortocircuito geopolítico de mayor escala con Londres.
Desentendimiento técnico: Fuentes del Departamento de Estado informaron que la administración central de EE.UU. "no toma posición sobre los símbolos exhibidos por los hinchas o deportistas en eventos deportivos".
La postura histórica se mantiene: El respaldo al derecho a expresarse en suelo estadounidense no significa que Washington cambie su tradicional neutralidad diplomática respecto a la soberanía de las Islas Malvinas.
Mientras tanto, la FIFA abrió un expediente de investigación por el uso de la pancarta, basándose en antecedentes previos (como la multa económica aplicada a la AFA en 2014 por un hecho idéntico). Sin embargo, la oportuna intervención de la Casa Blanca blindando constitucionalmente el accionar del equipo albiceleste garantizó que la discusión se mantuviera en el terreno administrativo y no pasara a mayores castigos deportivos.
MDZ Online: "Estados Unidos habló sobre la bandera de Malvinas exhibida por la Selección argentina: Tienen la libertad de hacerlo".
Clarín: "EE.UU. se desentendió acerca de la bandera de Malvinas exhibida por los jugadores, aunque respaldó 'el derecho a expresarse'" / "Donald Trump saludó a Chiqui Tapia, respaldó a los jugadores de la Selección en su reclamo por Malvinas y habló de Messi...".
A24 Deportes: "Estados Unidos se pronunció sobre la bandera de Malvinas en el partido de Argentina e Inglaterra en el Mundial: qué dijo".
BAE Negocios: "El gobierno de Trump defendió a los jugadores argentinos por la bandera de Malvinas".
Canal 26: "La Casa Blanca respaldó a la Selección Argentina tras la bandera de Malvinas".