Por: Por la Redacción de Red Castrense
Entre 2020 y 2023, una ráfaga de golpes de Estado sacudió la arquitectura política de la región: Malí (2020 y 2021), Burkina Faso (enero y septiembre de 2022) y Níger (julio de 2023).
Las juntas militares —lideradas por el coronel Assimi Goïta en Malí, el capitán Ibrahim Traoré en Burkina Faso y el general Abdourahamane Tiani en Níger— justificaron la toma del poder bajo el argumento de la incapacidad de los gobiernos civiles para frenar el terrorismo y la injerencia extranjera.
En respuesta a las sanciones impuestas por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO/ECOWAS) y el aislamiento internacional:
Los tres países anunciaron su salida irrevocable de la CEDEAO.
Firmaron la Carta Liptako-Gourma.
Formaron formalmente la Confederación de Estados del Sahel (AES), un bloque de defensa mutua e integración política y económica diseñado para operar de forma independiente a la diplomacia tradicional occidental.
El pilar de la estrategia antiterrorista previa dependía de la presencia de fuerzas internacionales. Sin embargo, la narrativa soberanista anti-francesa y la desconfianza hacia la efectividad de las operaciones occidentales provocaron un repliegue acelerado:
Francia: Puso fin a la Operación Barkhane y a la Fuerza Takuba, expulsando a sus tropas de Malí, Burkina Faso y Níger en un periodo de dos años.
Naciones Unidas: La misión de paz MINUSMA en Malí cerró formalmente sus operaciones a finales de 2023 por exigencia de Bamako.
Estados Unidos: Completó la evacuación de sus tropas y la entrega de sus bases clave en Níger (incluida la Base Aérea 201 en Agadez).
Para llenar el vacío táctico y defensivo, las juntas militares del Sahel recurrieron a Moscú. Tras la reestructuración del Grupo Wagner, la presencia militar rusa se institucionalizó bajo el paraguas del Africa Corps, dependiente directamente del Ministerio de Defensa de Rusia. Aunque han proporcionado instructores y apoyo militar aéreo, la efectividad táctica de estos contingentes ha sido cuestionada tras graves bajas en combate frente a coaliciones rebeldes y yihadistas en el norte de Malí.
La reestructuración de las fuerzas de seguridad y el desmantelamiento de la inteligencia occidental han generado un importante vacío que ha sido aprovechado por dos franquicias terroristas principales:
JNIM (Jama'at Nasr al-Islam wal-Muslimin): Afiliado a Al-Qaeda, ha consolidado el control de vastas zonas rurales en Burkina Faso y Malí, aislando ciudades mediante bloqueos económicos y ataques a infraestructuras críticas.
ISGS (Estado Islámico en el Gran Sáhara): Ha intensificado sus campañas de masacres civiles e imposición de tributos en la zona fronteriza de las "tres fronteras" (Liptako-Gourma).
La amenaza ya no se limita al desierto o la sabana saheliana. Las incursiones y reclutamientos de JNIM e ISGS se han extendido progresivamente hacia los países costeros del norte del Golfo de Guinea, como Benín, Togo, Ghana y Costa de Marfil, vulnerando zonas de frontera y amenazando la estabilidad regional global.
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INFOGRAFÍA: LA FRAGMENTACIÓN DEL SAHEL
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[1] LOS GOLPES DE ESTADO Y LA AES [2] EL GIRO DE ALIANZAS MILITARES
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• Malí (2020-2021) • SALIDA (Occidente):
• Burkina Faso (2022) └─ Francia (Op. Barkhane / Sabre)
• Níger (2023) └─ ONU (Misión MINUSMA)
└─ EE. UU. (Base Agadez / 201)
--> CREACIÓN DE LA CONFEDERACIÓN
DE ESTADOS DEL SAHEL (AES) • ENTRADA (Rusia):
(Soberanía + Ruptura con CEDEAO) └─ Africa Corps / Instructores rusos
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[3] AMENAZA YIHADISTA EN EXPANSIÓN [4] IMPACTO HUMANITARIO Y REGIONAL
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• JNIM (Al-Qaeda) • Cientos de miles de desplazados internos
• ISGS (Estado Islámico) • Violaciones severas de derechos humanos
• Avance de incursiones desde el Sahel • Pérdida del control territorial estatal
hacia los países costeros: • Inestabilidad extendida a la costa atlántica
[Benín] - [Togo] - [Ghana] - [C. de Marfil]
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La fragmentación del Sahel representa una transformación en la arquitectura geopolítica de África. La sustitución de alianzas tradicionales por socios no convencionales, combinada con la salida de las misiones internacionales, ha derivado en una reorganización regional. Mientras las juntas militares buscan afianzar su modelo de gobernanza a través de la AES, la población civil continúa enfrentando el impacto directo del conflicto, la inestabilidad política y el avance continuo de los grupos yihadistas.
International Crisis Group (ICG): The AES Confederation and the Future of the Sahel Security Architecture.
Institute for Security Studies (ISS Africa): Will the AES Unified Force succeed where the G5 Sahel failed?.
U.S. Department of Defense / U.S. Africa Command: Official Statement on the Completion of U.S. Military Troop Withdrawal from Niger.
UN Security Council Reports: Reports of the Secretary-General on the Situation in Mali and West Africa / Sahel.
SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute): Trends in Foreign Military Involvement and Multilateral Peace Operations in the Sahel.