La senadora mendocina cursa un embarazo avanzado (32 semanas) con indicación médica de no viajar. Al firmar el Decreto 66/26 ad referéndum del pleno, Villarruel le garantizó a la oposición la posibilidad de sumar una banca clave en contra del proyecto impulsado por el Gobierno nacional, al tiempo que obligó al cuerpo legislativo a discutir previamente la validez del procedimiento virtual.
Cómo la maniobra condiciona la votación oficialista
Garantía del voto opositor: En una sesión donde el oficialismo aspiraba a aprobar el proyecto por un voto, la participación remota de Fernández Sagasti neutraliza cualquier ventaja numérica derivada de la ausencia presencial de la legisladora.
Punto de fricción reglamentario: Al someter la autorización a la ratificación del recinto (ad referéndum), la Vicepresidenta trasladó la tensión política al inicio de la sesión, forzando al oficialismo y a los bloques aliados a expedirse públicamente sobre el permiso de voto virtual.
Erosión de la flexibilización: Ante las reiteradas dificultades para alinear mayorías, el Poder Ejecutivo se vio forzado a negociar modificaciones sustanciales, resignando la desregulación total original planteada por Federico Sturzenegger.
Teorías y lecturas políticas sobre el rol de Villarruel
Autonomía institucional y republicanismo estricto: En el entorno de la Vicepresidenta señalan que la decisión responde estrictamente al cumplimiento de las garantías constitucionales de representación federal y a la empatía ante una situación médica acreditada. Impedir el voto por razones geográficas o de salud violaría el principio de equidad entre provincias.
Conflicto ideológico y soberanista: Villarruel ha manifestado reservas históricas hacia la apertura irrestricta de tierras rurales a inversores extranjeros, argumentando que la derogación de límites legales compromete la soberanía nacional en zonas estratégicas y de frontera. Esta postura choca directamente con la visión ultraliberal del Gabinete de Javier Milei.
Disputa de poder interna con la Casa Rosada: Analistas parlamentarios interpretan la medida como una demostración deliberada de autoridad política frente al Ejecutivo. Al marcar distancia del Gabinete y mostrar un manejo autónomo del reglamento del Senado, Villarruel reafirma su propio peso institucional en medio de las tensiones abiertas con el oficialismo.