El trabajo como pilar de la dignidad humana
García Cuerva enfatizó que el trabajo no es simplemente una variable económica ni un medio de subsistencia, sino el pilar fundamental que otorga dignidad al ser humano y ordena la vida familiar. Durante su mensaje, subrayó la urgencia de generar oportunidades laborales genuinas y sostenibles que permitan a cada familia llevar el pan a la mesa con el fruto de su propio esfuerzo.
Un llamado a superar la fragmentación
Frente a la polarización que atraviesa a la sociedad, el arzobispo hizo un firme llamado a la cohesión social y a la responsabilidad de la dirigencia. Entre sus ejes centrales destacaron:
Superar la confrontación: Exhortó a dejar de lado las disputas estériles y la descalificación mutua para priorizar las necesidades concretas de la gente.
Sensibilidad ante el dolor social: Puso el foco en el impacto del costo de vida, la pérdida del poder adquisitivo y la realidad que enfrentan los jubilados y los sectores más vulnerables.
Solidaridad comunitaria: Instó a renovar los lazos de fraternidad, recordando que la recuperación del tejido social requiere del compromiso de todos los actores de la comunidad.
La fe como motor de resiliencia
Lejos de inclinarse hacia la resignación, la homilía concluyó con una apelación a la esperanza activa. Para el arzobispo, las interminables filas de peregrinos no solo expresan devoción religiosa, sino también la dignidad, la reserva moral y la fe inquebrantable de un pueblo que no baja los brazos y que demanda respuestas concretas a sus necesidades cotidianas.