La contundente declaración surgió como respuesta directa a los dichos de altas autoridades estadounidenses —encabezadas por el secretario de Guerra, Pete Hegseth— y a las alusiones de “revivir” la Doctrina Monroe en el marco del programa hemisférico de defensa denominado «Escudo de las Américas».
Los ejes clave de las declaraciones del ministro Fernando Barros
Rechazo a esquemas binarios y soberanía: Barros enfatizó que la relación en defensa no es un «asunto binario» donde se deba aceptar un paquete completo de exigencias. Subrayó que «primero se respeta la soberanía, la legislación, tanto la Constitución como las leyes de cada país».
Cooperación selectiva y acotada: Aclaró que Chile evaluará su participación en iniciativas multilaterales participando únicamente en lo que responda a sus intereses reales: «Aquí hay una oferta de colaboración y uno puede participar en todo o en aquellas cosas que realmente necesita».
Apoyo técnico específico: Detalló que al país le resultan convenientes los aportes externos en áreas acotadas como tecnología, información e inteligencia, pero dejó en claro la postura del Ejecutivo: «Nos vienen muy bien las ayudas en ciertas áreas [...]. Pero no necesitamos más que eso».
Lucha contra el crimen organizado: Respecto a las exigencias operativas y la lucha contra el narcotráfico, precisó que en el modelo chileno dicha tarea recae fundamentalmente en las instituciones del Estado, las policías y la Fiscalía, ajustándose a la realidad local.
Plazos y decisiones estratégicas: Respecto a la adhesión de Chile a la iniciativa militar estadounidense «Escudo de las Américas», el titular de Defensa señaló que el país aún no se ha incorporado formalmente y entregará una respuesta oficial tras su evaluación.
Repercusiones y tensión política
Las palabras del titular de Defensa generaron inmediatas repercusiones internas y diplomáticas. Mientras sectores del oficialismo y de la oposición recalcaron la necesidad de resguardar la autonomía nacional frente a presiones externas, la postura pública de Barros provocó ciertos momentos de tensión en el Gabinete y en la Cancillería en un contexto complejo donde el país busca equilibrar sus relaciones entre su principal socio comercial (China) y su histórico socio estratégico en seguridad (Estados Unidos).