La frase, cargada de un fuerte peso político, buscó marcar una línea divisoria entre la Vicepresidencia y las decisiones asumidas por el entorno de Rodrigo Paz, en un momento donde la opinión pública exige mayor transparencia en la gestión estatal.
El punto focal de la declaración estuvo dirigido a la actuación del consultor y estratega político Fernando Cerimedo, señalado en recientes controversias. El Vicepresidente fue enfático al solicitar que los organismos judiciales actúen de manera autónoma, sin interferencias ni blindajes políticos:
Independencia de la Justicia: Reclamó que el Ministerio Público abra o profundice las investigaciones correspondientes sobre el rol de Cerimedo en los hechos cuestionados.
Cero tolerancia a la impunidad: Aseguró que la gobernabilidad no puede construirse sobre la base del silencio ni de la protección a figuras salpicadas por irregularidades.
Quiebre en el oficialismo: La marcada distancia respecto al presidente Paz expone fisuras en la coalición gubernamental, evidenciando visiones opuestas sobre cómo manejar las crisis de credibilidad.
“No podemos pedirle la confianza al pueblo boliviano si miramos hacia un lado cuando las sospechas tocan la puerta del oficialismo. La justicia debe investigar con rigor y sin sesgos políticos”, dejó entrever la postura de la Vicepresidencia.
El distanciamiento formal del Vicepresidente no solo debilita el frente interno del presidente Rodrigo Paz, sino que pone a prueba la capacidad de respuesta de la justicia boliviana frente a figuras vinculadas al poder político.
Mientras desde el entorno presidencial buscan restar dinamismo al conflicto y catalogarlo como un "debate interno", analistas coinciden en que la exigencia de investigar a Cerimedo reconfigura el tablero político. La consigna de "caiga quien caiga" pasa a ser ahora la vara con la que la ciudadanía medirá el verdadero compromiso del gobierno con la transparencia