De acuerdo con pronunciamientos de la Red de Médicos de Sudán y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los recién llegados afrontan una situación humanitaria crítica:
Escasez de insumos básicos: Los desplazados enfrentan un desabastecimiento grave de alimentos, agua potable, medicamentos y materiales de refugio. Las poblaciones más vulnerables, como niños, mujeres y ancianos, sufren el mayor impacto.
Impacto por condiciones climáticas: La llegada coincide con la temporada de intensas lluvias que afecta la zona del Nilo Azul, lo que complica la instalación de campamentos improvisados, degrada el acceso vial y aumenta exponencialmente el riesgo de brotes de enfermedades infectocontagiosas y crisis sanitarias.
Saturación en los centros de acogida: Los espacios designados para desplazados internos, como escuelas y edificios comunitarios en Damazin y sus alrededores, se encuentran sobrepoblados y con recursos extremadamente limitados.
Organizaciones médicas y agencias de las Naciones Unidas han hecho un llamado urgente para establecer corredores humanitarios y proveer medicamentos, raciones de comida y carpas a la región. El conflicto armado en Sudán, desatado en abril de 2023 entre las Fuerzas Armadas de Sudán y las RSF, continúa agravando una de las mayores crisis de desplazamiento y hambruna a nivel global.