Lo que en su momento de esplendor representó la cúspide de la ingeniería estatal y el secreto de Estado estratégico, hoy parece haber quedado reducido a una lógica de feed de red social. La venta minorista o la difusión de material bélico y policial mediante las mismas plataformas diseñadas para el consumo masivo y la publicidad de bienes cotidianos no solo erosiona el prestigio de la institución, sino que banaliza el rol del Estado en materia de seguridad y defensa soberana.
Contrastes de un Modelo en Decadencia
De la Soberanía Tecnológica al Marketing Digital: De liderar proyectos siderúrgicos complejos y abastecer el desarrollo industrial del país, la prioridad comunicacional viró hacia la estética del scroll y la captación de clientes en redes.
Banalización del Armamento: Tratar la producción bélica —desde pistolas hasta munición y pertrechos— con las dinámicas publicitarias de un producto de consumo masivo borra el límite entre la industria estratégica y el comercio minorista convencional.
Degradación del Legado: Lo que supo ser un pilar del desarrollo nacional hoy muestra una fachada comunicacional informal que dista del perfil técnico y riguroso que requiere un complejo industrial militar estatal.
Convertir el patrimonio de la defensa en contenido para redes sociales no representa modernización; refleja la pérdida de rumbo de una empresa estatal que supo ser modelo en la región y que hoy parece priorizar el impacto visual de un like por encima de la planificación estratégica.