Las fricciones fronterizas y geopolíticas entre Argentina y Chile responden a intereses estratégicos de larga duración antes que a «provocaciones» aisladas. El análisis de estas tensiones diplomáticas revela los factores geográficos, históricos y geopolíticos que explican las decisiones de Santiago respecto a Buenos Aires.
El objetivo central de la política exterior austral de Chile es consolidar y defender su proyección hacia el Atlántico Sur y el continente antártico.
El contencioso de la Plataforma Continental: En 2021, Chile actualizó sus cartas náuticas reivindicando unos 5.000 $\text{km}^2$ de plataforma continental al sur del Cabo de Hornos. Argentina sostiene que esa área ya fue ratificada a su favor por la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU. Para Chile, resignar este espacio restaría fuerza a sus pretensiones de proyección sobre el sector antártico que reclama como propio.
Chile ejerce soberanía exclusiva sobre el Estrecho de Magallanes en virtud del Tratado de Límites de 1881.
Cualquier movimiento o declaración militar argentina que intente regular o interpretar el paso por la entrada oriental del estrecho (donde convergen las jurisdicciones) activa la alarma geopolítica en Santiago. Chile considera fundamental blindar legal y militarmente ese canal como su principal activo geopolítico de control interoceánico.
En el análisis estratégico del Ministerio de Defensa de Chile históricamente ha imperado la Hipótesis Vecinal Máxima (HV3), una teoría de defensa que contempla la posibilidad teórica de tensiones simultáneas con sus tres vecinos (Argentina, Bolivia y Perú).
Para compensar su desventaja de profundidad territorial frente a la masa continental argentina, Chile ha mantenido Fuerzas Armadas con alto presupuesto operativo e inversión en tecnología.
Cada avance argentino en materia de infraestructura militar o alianzas estratégicas en Tierra del Fuego (como el desarrollo del Polo Logístico Antártico en Ushuaia) es percibido por Chile como un paso hacia la alteración del equilibrio regional.
Al igual que en otros países de la región, los gobiernos chilenos (de distinto signo político) acuden en ocasiones a una postura firme y firmeza discursiva frente a Argentina como un mecanismo para cohesión interna y consumo político local en momentos de baja aprobación interna.
Desde la perspectiva técnica y diplomática internacional, las tensiones no suelen surgir por deseo de provocación abierta, sino por diferencias en la interpretación de los tratados históricos:
| Aspecto | Postura Argentina | Postura Chilena |
| Principio Bi-oceánico | El Tratado de 1881 consagra que Argentina es del Atlántico y Chile del Pacífico. | Arguye que la delimitación marítima al sur del Cabo de Hornos le otorga plataforma continental en el área. |
| Plataforma Continental | Ratificada por el marco ONU (CLPC), superando la proyección tradicional. | No acepta que los fallos afecten sus derechos soberanos y realiza reclamos soberanos propios sobre el mismo lecho marino. |
| Magallanes | Reivindica derechos de control sobre su espacio marítimo adyacente a la boca oriental. | Reafirma la soberanía indiscutible y exclusiva sobre el paso del estrecho. |
Las disputas o fricciones periódicas entre Argentina y Chile no son hechos aleatorios. Obedecen a la disputa por el acceso al Atlántico Sur, la soberanía del paso interoceánico y el control de la puerta de entrada a la Antártida. Mientras Argentina busca hacer valer su peso territorial y los avales de organismos de la ONU, Chile recurre al apego estricto de sus leyes nacionales y proyecciones geográficas para asegurar sus recursos de largo plazo.