La Hidrovía Paraná-Paraguay abarca más de 3.400 kilómetros de navegación continua, cruzando Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay. Esta inmensa red fluvial ofrece a los cárteles una ventaja crítica: volumen y bajo riesgo de detección.
A diferencia del transporte terrestre o aéreo, la carga fluvial permite ocultar toneladas de droga dentro de contenedores de granos, mineral de hierro o madera. Una vez que las barcazas descienden hacia los puertos agroexportadores del Río de la Plata y el Atlántico Sur (como Rosario, Buenos Aires o Montevideo), la mercancía se transborda a buques transatlánticos con destino al hemisferio norte y la costa occidental africana.
| Etapa / Factor | Descripción y Dinámica Logística |
| Origen (Producción) | La pasta base y clorhidrato de cocaína proceden de Bolivia, Perú y Colombia. Ingresan al sistema fluvial a través de la frontera seca paraguaya o vuelos clandestinos hacia el Chaco. |
| Tránsito Fluvial | Embarque en barcazas y embarcaciones menores a lo largo del río Paraguay. Uso de puertos privados con escasos controles aduaneros y escáneres deficientes. |
| Puntos de Salida (Nodos) | Puertos del Río de la Plata y el Atlántico: Rosario (Argentina), Montevideo (Uruguay) y Santos (Brasil). |
| Destinos Finales |
Europa: Amberes (Bélgica), Rotterdam (Países Bajos) y Gioia Tauro (Italia). África: Guinea-Bissau, Senegal y Nigeria (ruta de redistribución hacia Oriente Medio y Europa). |
La logística de este corredor requiere un nivel de coordinación sin precedentes entre cárteles locales y organizaciones internacionales.
PCC (Primeiro Comando da Capital): La facción criminal más poderosa de Brasil domina la logística terrestre y fluvial en el Cono Sur. Controla el paso de la droga por la frontera paraguayo-brasileña y subcontrata servicios de transporte en la hidrovía.
Comando Vermelho (CV): Rival histórico del PCC, mantiene una presencia activa en las rutas fluviales amazónicas y del Pantanal, disputando el control de las salidas hacia el Atlántico.
'Ndrangheta: La mafia calabresa, que monopoliza la importación de cocaína en Europa, opera como el comprador principal en origen. Envía emisarios a Sudamérica para financiar los envíos y asegurar la recepción en los puertos europeos de Amberes y Gioia Tauro.

La saturación del tráfico de barcazas —que mueve millones de toneladas de granos al año— sirve como la coartada perfecta. La falta de infraestructura tecnológica uniforme, la escasez de escáneres de alta resolución en los puertos intermedios y la corrupción institucional facilitan el movimiento de la mercancía sin levantar sospechas.
Mover la droga por agua no solo reduce sensiblemente los costos operativos de las mafias, sino que diluye la jurisdicción policial entre múltiples países, convirtiendo a la cuenca del Plata en el tablero estratégico clave del narcotráfico transcontinental.