Durante la campaña presidencial de 2023, el acuerdo fundacional establecía un reparto claro de áreas de influencia: Milei encabezaba la agenda económica libertaria, mientras que Villarruel asumía la conducción política de los ministerios de Defensa y Seguridad.
Sin embargo, tras la llegada al Poder Ejecutivo:
Pérdida de las carteras de Defensa y Seguridad: Milei entregó Seguridad a Patricia Bullrich y Defensa a Luis Petri. Esto relegó a Villarruel de las decisiones de mando directo sobre los uniformados.
Reclasificación de la Vicepresidenta: Desde Casa Rosada, la cúpula del Ejecutivo (encabezada por el triángulo de poder: Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo) comenzó a aislar institucionalmente a Villarruel. El mandatario llegó a calificar su perfil como más afín a una matriz "nacionalista/peronista" tradicional que a la visión anarcocapitalista oficial.
Tensiones Legislativas: El manejo del Senado por parte de Villarruel —priorizando la institucionalidad de la Cámara sobre la disciplina orgánica del bloque oficialista— incrementó las acusaciones de "agenda propia" e indisciplina partidaria.
El estamento militar y sus familias representan un nicho electoral clave e ideológicamente afin al electorado conservador. La disputa por su hegemonía responde a dos estrategias encontradas:
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│ ESTAMENTO MILITAR Y DEFENSA │
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│ ESTRATEGIA OFICIALISTA │ │ PROYECTO VILLARRUEL │
│ (Javier Milei) │ │ (Victoria Villarruel) │
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│ • Alineamiento geopolítico con EE.UU.│ │ • Vínculo doctrinario y corporativo │
│ e Israel. │ │ histórico con la "familia militar".│
│ • Compra de equipamiento moderno │ │ • Fuerte reclamo por recomposición │
│ (ej. cazas F-16). │ │ salarial y sanidad militar. │
│ • Cambio de rol hacia seguridad │ │ • Discurso centrado en las víctimas │
│ interior (lucha contra narcotráfico)│ │ del terrorismo de los '70. │
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Reequipamiento internacional: El Gobierno enfoca su política hacia las FF.AA. mediante grandes compras de material militar (como la adquisición de los cazas F-16 a Dinamarca) y ejercicios combinados con EE.UU., buscando mostrar modernización institucional.
Seguridad Interior: Promueven reformas normativas para que las fuerzas de defensa puedan intervenir en tareas de seguridad interior (como la lucha contra el narcotráfico en zonas fronterizas o urbanas), desatando discusiones sobre la Ley de Defensa Nacional.
Ajuste fiscal y reclamos salariales: El principal punto débil del Ejecutivo con la tropa radica en la suspensión del esquema de equiparación salarial y las fallas en la obra social castrense (IOSFA) debido a la política de déficit cero.
Capital simbólico de "familia militar": Hija de un veterano de Malvinas y fundadora del CELTYV, Villarruel ostenta un arraigo previo y personal dentro de los cuarteles.
Defensa de las condiciones de vida castrenses: La Vicepresidenta ha criticado abiertamente el congelamiento de haberes y el estado de los servicios médicos para los uniformados, posicionándose como interlocutora de las necesidades básicas del personal en actividad y retirados.
Enfoque en la "memoria completa": Reivindica un discurso histórico centrado en el reconocimiento a las víctimas de las organizaciones armadas de la década de 1970.
La puja política se ha escenificado a través de desencuentros institucionales y exclusiones protocolares:
Exclusión de actos oficiales: Villarruel ha sido marginada de la Cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas y de actividades de relevancia protocolar donde tradicionalmente asistía la fórmula presidencial.
Enfrentamientos en redes sociales: Intercambios cruzados directos entre el equipo de comunicación del Ejecutivo, ministros del gabinete y la Presidencia del Senado sobre gestión salarial y lealtad política.
Bloqueo a reformas de Inteligencia y Seguridad: Las divergencias legislativas respecto a cómo reestructurar los organismos de inteligencia y los presupuestos para Defensa han paralizado proyectos clave en la Cámara Alta.
Fragmentación del electorado de derecha: La competencia interna atomiza la base electoral conservadora y castrense entre quienes priorizan la agenda de ajuste económico libertario y quienes buscan un liderazgo de sesgo nacionalista institucional.
Fragilidad legislativa: Con el Senado conducido por una Vicepresidenta distante de Balcarce 50, el Poder Ejecutivo enfrenta mayores restricciones para construir mayorías en temas críticos.
Horizonte electoral: La contienda prefigura una eventual plataforma política propia de Villarruel por fuera de la estructura partidaria de La Libertad Avanza de cara a las disputas legislativas y ejecutivas futuras.