Las acusaciones en detalle
Operación sostenida: Los sistemas no forman parte del equipamiento de comunicaciones estándar y habrían operado mediante un acuerdo de colaboración de décadas entre la empresa y el gobierno chino.
Objetivos estratégicos: El equipamiento permitiría captar transmisiones de buques y aeronaves militares en Norteamérica, Europa y Asia, recopilando información crítica sobre tecnologías de comunicación militar, desarrollos de cifrado y dinámicas en rutas marítimas clave.
Reconocimiento temprano: Las señales recopiladas ofrecerían a Pekín ventajas en disputas territoriales y alertas tempranas sobre movimientos de fuerzas extranjeras.
El marco legal y los antecedentes militares
Analistas y medios especializados como The War Zone recuerdan que la Ley Nacional de Inteligencia de China de 2017 exige expresamente a ciudadanos y empresas cooperar con el aparato de seguridad estatal. A esto se suma un estudio del US Naval War College publicado en 2025, que concluye que el sector marítimo civil y la flota pesquera de China son utilizados frecuentemente como extensiones tácticas para labores de vigilancia y reconocimiento del Ejército Popular de Liberación (EPL).
En enero de 2025, el Pentágono incluyó oficialmente a COSCO en su lista de compañías vinculadas al ejército chino. Aunque la medida no impone sanciones directas, sí restringe contratos gubernamentales y deteriora la reputación de la firma en Occidente.
Desmentidos y el dilema comercial
La embajada de China en Washington calificó los sealamientos como "totalmente infundados", argumentando que Pekín no exige a sus empresas violar leyes locales en el extranjero. COSCO, por su parte, evitó hacer comentarios.
Para EE. UU. y sus aliados, sancionar drásticamente a COSCO resulta extremadamente complejo: la compañía controla más del 10% del mercado naviero mundial y está profundamente integrada en la infraestructura portuaria occidental. Removerla de las cadenas de suministro globales supondría un impacto directo al comercio internacional.