Dos ejércitos, dos doctrinas
Artesh (Fuerzas Armadas Tradicionales): Heredero del ejército previo a la revolución de 1979, su estructura responde a un esquema convencional: tanques, aviación de combate, marina de aguas azules y infantería de línea. Su enfoque principal es la disuasión tradicional y la protección de las fronteras soberanas. Sin embargo, sufre de limitaciones presupuestarias y un embargo histórico de equipamiento pesado.
Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI): Creado para proteger el sistema ideológico teocrático, el CGRI opera bajo un modelo de guerra asimétrica. No busca competir frente a frente con potencias globales en poder de fuego convencional, sino desequilibrar el tablero mediante capacidades híbridas.
Las herramientas de la proyección híbrida del CGRI
Fuerza Quds y la "Red de Resistencia": El brazo de operaciones exteriores del CGRI coordina, financia y equipa a una vasta red de actores no estatales en Oriente Medio (como Hizbulá en Líbano, milicias en Irak y Siria, y los hutíes en Yemen), permitiendo a Teherán proyectar poder regional con denegación plausible.
Guerra Electrónica y Ciberespacio: Un pilar clave donde el CGRI invierte fuertemente para desstabilizar infraestructuras críticas enemigas y realizar operaciones de inteligencia y desinformación.
Desarrollo de Drones y Misiles: El CGRI controla el programa de misiles balísticos y drones de ataque (como la serie Shahed), priorizando la cantidad y la precisión de bajo costo sobre las plataformas costosas del Artesh.
Equilibrio de poder interno
El CGRI no es solo un cuerpo militar; es un conglomerado político y económico que controla sectores clave de la infraestructura iraní. Esta prominencia le concede acceso prioritario a recursos estatales en comparación con el Artesh, generando una clara asimetría en la influencia estratégica del país. La sinergia entre la defensa fronteriza convencional del Artesh y la capacidad de disuasión híbrida del CGRI conforma la compleja arquitectura de seguridad de Irán hoy en día.