viernes 04 de septiembre de 2026 - Edición Nº669

Editorial | 4 sep 2026

A mil días de gestión y tras una sorpresiva c

1000 días de inanición patriótica: Cuando el ajuste quema, el archipiélago se improvisa

08:26 |El discurso presidencial en el que se prometieron medidas contra la depredación británica en el Atlántico Sur expone el oportunismo político de una administración que, durante casi tres años, relegó el reclamo territorial mientras aplicaba un feroz ajuste fiscal.


Por: Por la Redacción de Red Castrense

Mil días exactos transcurrieron desde aquel desembarco en la Casa Rosada bajo el dogma inquebrantable de la motosierra, el superávit a martillazos y la sumisión ciega a cualquier brújula que sintonizara con los intereses del Atlántico Norte. Mil jornadas de inopia diplomática y de inanición soberana, donde la geopolítica argentina se redujo a la patética tarea de implorar inversiones extranjeras mientras el Atlántico Sur era depredado a mansalva. Y, de repente, como por arte de magia histriónica, el cronómetro marca el milenio de gestión y la pantalla nacional se inunda de rigidez castrense, cadenas nacionales y epifanías patrióticas de estación.

El discurso transmitido anoche no fue más que la radiografía más cruda del cinismo político: un mandatario que pasó un tercio de milenio ignorando olímpicamente la Cláusula Transitoria Primera de nuestra Constitución, descubriendo de pronto que las Islas Malvinas existen y que las petroleras británicas e israelíes avanzan sin piedad sobre la cuenca de Sea Lion. Claro que el timing no es inocente. Cuando el modelo económico cruje, el humor social se desploma bajo el peso de los tarifazos y la indigencia corroe el tejido de la patria real, el comodín de la causa nacional se desempolva con la velocidad de un truco publicitario. Es el oportunismo más deshidratado y burdo: regalar un show de dureza discursiva frente a un peligro que llevan meses mirando de costado con complicidad y desinterés.

La farsa del ultimátum y la desolación del presupuesto

Resulta un insulto a la inteligencia colectiva escuchar al presidente apelar a un "frente unido" y lanzar bravuconadas sobre sanciones penales y administrativas a las empresas que operan en las islas, cuando su propia administración se ha encargado de desfinanciar sistemáticamente al Estado, recortar los recursos operativos de las fuerzas de seguridad y destruir cualquier atisbo de soberanía económica en tierra firme. ¿Con qué cara se exige un despliegue geopolítico firme contra el Reino Unido mientras se asfixia financieramente a las provincias, se paraliza la obra pública y se entregan los resortes estratégicos de la economía local a los grandes capitales financieros globales?

Amenazar con leyes en el Congreso y la creación de un nuevo Consejo de Seguridad Nacional tras mil días de inanición absoluta es, en el mejor de los casos, un ejercicio tardío de realismo mágico; en el peor, una cortina de humo diseñada para anestesiar a una sociedad cansada de ajustes. Pretender convencer de que el patriotismo se activa por DNU y un par de frases efectistas televisadas —después de haber minimizado sistemáticamente los reclamos históricos y de coquetear diplomáticamente con quienes usurpan nuestro suelo— demuestra que para este gobierno la patria no es más que un recurso retórico de emergencia.

Mil días de hambre de soberanía, de vaciamiento institucional y de sumisión exterior no se borran con quince minutos de bravuconadas en cadena nacional. Al final del día, la tan mentada libertad de los libertarios demostró ser implacable para destruir derechos internos, pero llamativamente dócil y complaciente ante los buques piratas que saquean nuestro mar austral. Una farsa redonda para festejar mil días de un gobierno que redujo la soberanía nacional a un simple efímero zócalo de televisión.

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