Participé de la reunión de Gabinete ampliado encabezada por el Presidente @JMilei junto a la Directora Gerente del FMI, @KGeorgieva.
— TG Carlos Presti (@TGCarlosPresti) July 27, 2026
Seguimos avanzando con convicción en el camino de las reformas que permitirán hacer a la Argentina grande nuevamente. pic.twitter.com/VBe0TvdoGD
El Fondo Monetario Internacional ya tiene silla propia en la mesa chica. ¿para qué andar disimulando las ataduras económicas cuando se las puede abrazar con la ternura de un miembro más de la familia? Ya es uno más del gabinete, con derecho a veto invisible y todo.
Aquí la gran disyuntiva que nos quita el sueño no es el rumbo económico, sino el misterio detrás del teclado: ¿Quién le escribe los tuits a Presti?
Si es convicción genuina: Bueno, hay que reconocerle el mérito. Vivir en esa realidad paralela donde someterse alegremente a metas fiscales extorsivas se disfraza de soberanía es, como mínimo, respetable. La historia juzgará, claro que sí; aunque a este ritmo, los libros de historia van a necesitar un capítulo entero dedicado a la comedia del absurdo.
Si son errores permanentes: La cosa cambia de color y pasa de la ternura ideológica a la alarma institucional. No se puede incurrir en semejante caudal de estupidez cínica sin que se note el cortocircuito neuronal entre lo que se hace, lo que se dice y lo que se tuitea.
Para coronar semejante ejercicio de funambulismo discursivo, el tuit cierra con la épica frase de manual: "Seguimos avanzando con convicción en el camino de las reformas que permitirán hacer a la Argentina grande nuevamente".
Una perlita de la vaguedad histórica. Cuando habla de "nuevamente", ¿a qué exacto momento de nuestra bendita y sufrida patria se refiere el tuitero serial?
Dale, Presti, contextualizá la historia un poco. No tirés eslóganes vacíos como si estuvieras armando el catálogo de una inmobiliaria. Porque si vas a invocar un pasado glorioso para justificar un presente de ajuste, al menos ponéle fecha, apellido y contexto a la nostalgia.
De lo contrario, y como bien dictan las reglas básicas del sentido común, el silencio tiene que ser tu mejor aliado. A veces, callarse la boca ahorra explicaciones imposibles.