Según el comunicado oficial del Departamento de Estado (Transmittal #26-79), Argentina solicitó la compra de cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk fabricados por Sikorsky (Lockheed Martin) y dos motores T700-GE-701D de General Electric. El paquete incluye además sistemas de navegación y comunicaciones (GPS Garmin GTN-750, radios HF y VHF, transpondedores IFF), sistemas de combustible auxiliar interno, equipo de inserción y extracción por cuerda rápida (FRIES), malacate de rescate, gancho de carga, Bambi Bucket para combate de incendios, repuestos, herramientas, dispositivos de entrenamiento, capacitación de personal y apoyo logístico y técnico.
La venta, enmarcada en el programa Foreign Military Sales (FMS), “apoyará los objetivos de política exterior y de seguridad nacional de Estados Unidos al mejorar la seguridad de un importante aliado no perteneciente a la OTAN, que constituye una fuerza de estabilidad política y progreso económico en Sudamérica”, señala el documento oficial.
Agrega que los helicópteros potenciarán las capacidades argentinas en seguridad fronteriza, lucha contra el crimen transnacional y asistencia humanitaria o respuesta a desastres.El embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, destacó que Argentina recibirá “helicópteros Black Hawk reacondicionados en entregas escalonadas, comenzando con cuatro unidades, para fortalecer la defensa y responder a emergencias”.
Un vacío de más de una década
La Aviación del Ejército Argentino perdió hace años sus capacidades de helicóptero mediano con la baja de los SA-330 Puma y SA-332 Super Puma. Desde entonces, la flota se apoya principalmente en los envejecidos Bell UH-1H / Huey II, que estos Black Hawk están llamados a relevar gradualmente.
La operación retoma un proceso que arrancó a fines de 2024 con una licitación pública por tres unidades usadas, luego cancelada por razones presupuestarias a principios de 2025.
En marzo de 2026, durante una visita del ministro de Defensa, Carlos Presti, a Estados Unidos, se reactivaron las negociaciones y se acordó avanzar en la incorporación de los Black Hawk junto con el aumento de vehículos Stryker.Aunque la notificación al Congreso no cierra todavía la operación —el Legislativo estadounidense tiene un período de revisión—, representa el avance más firme hacia la recuperación de una capacidad operativa crítica para el Ejército.El contratista principal será Sikorsky, con sede en Stratford, Connecticut.
Estados Unidos indicó que la venta no alterará el equilibrio militar regional y que Argentina no tendrá dificultades para absorber estos medios.Con esta autorización, el Gobierno argentino se acerca a materializar una de las adquisiciones más relevantes de su plan de reequipamiento, en un contexto de estrecha cooperación en defensa con Washington.