Por: Por Redacción de Estudios Estratégicos
A diferencia del software tradicional, la IA requiere centros de datos (data centers) de alta densidad equipados con miles de procesadores GPU trabajando en paralelo. Este nivel de cómputo genera una cantidad masiva de calor que debe disiparse de manera continua.
Refrigeración por evaporación: Gran parte de los grandes data centers utilizan sistemas de enfriamiento evaporativo, donde agua ultrasimplificada y purificada absorbe el calor de los servidores y se evapora en torres de enfriamiento.
Huella hídrica indirecta: La generación de la electricidad masiva necesaria para alimentar estas instalaciones (térmica, hidráulica o nuclear) requiere millones de litros de agua adicionales en su proceso productivo.
El costo hídrico por consulta: Estudios recientes de universidades como UC Riverside estiman que entrenar un modelo como GPT-4 o realizar apenas unas docenas de consultas intensivas puede consumir el equivalente a una botella de agua potable por interacción.
A escala global, esto significa que las empresas tecnológicas compiten directamente con las poblaciones locales y la agricultura por el acceso al agua dulce.
Frente al alto costo energético y ambiental de refrigerar centros de datos en climas templados o cálidos, regiones frías con abundancia de recursos naturales se convierten en ubicaciones estratégicas:
Aguas frías de origen glacial: Los ríos e hidrografía patagónica ofrecen caudales de agua fría perfectos para la refrigeración a bajo costo energético.
Clima templado-frío: El aire ambiental helado reduce drásticamente la necesidad de utilizar acondicionadores de aire industriales para los servidores.
Energía y espacio: Acceso a vastas extensiones de tierra y potencial para abastecimiento mediante energía eólica, hidráulica o nuclear.
Peter Thiel, cofundador de PayPal y de la controvertida firma de ciberinteligencia y datos Palantir Technologies, representa una corriente libertaria radical de Silicon Valley que aboga por la desregulación total y el establecimiento de zonas con soberanía delegada.
Para que capitales internacionales de este volumen se asienten y aseguren el control sobre bienes críticos (como el agua o las tierras para centros de datos y minería), resulta funcional desarmar los marcos regulatorios nacionales:
La estrategia del discurso "antiargentino":
En la retórica corporativa e ideológica de estos sectores, las leyes de protección de tierras rurales, las regulaciones ambientales y las restricciones soberanas sobre los recursos naturales son catalogadas como un entorno "Hostil" o "Anti-negocios". Deslegitimar o presionar por la derogación de estatutos defensivos (como la Ley de Tierras o normativas hídricas locales) es visto como un paso indispensable para posibilitar la compra irrestricta de territorio y el uso de recursos sin control estatal.
Las visitas y contactos de Thiel en el país responden tanto al despliegue de software de vigilancia, control de datos e inteligencia para el Estado, como a la búsqueda de oportunidades de inversión en infraestructura crítica, energía y extracción de recursos primarios que alimentarán la próxima fase de la IA global.
La carrera global por la IA no es únicamente un desafío de algoritmo y código, sino un conflicto eminentemente material y territorial. La necesidad insaciable de agua y energía coloca a Argentina y sus recursos naturales frente al desafío de definir si será un actor soberano en la era digital o un mero proveedor de insumos críticos para mega corporaciones extranjeras.