martes 11 de agosto de 2026 - Edición Nº645

Conflictos | 11 ago 2026

TRAGEDIA OLVIDADA EN EL CUERNO DE ÁFRICA

La hoguera de Sudán: tres años de una guerra voraz que desmembra a una nación y devora a su pueblo

08:41 |A más de tres años del estallido del conflicto, Sudán se desangra en la peor crisis humanitaria del planeta. Entre el fuego cruzado de los generales al-Burhan y "Hemedti", el país enfrenta el colapso estatal, la hambruna generalizada y la indiferencia de la comunidad internacional.


1. Génesis del colapso: Las raíces históricas y el pacto de impunidad

Para entender la magnitud del colapso sudanés es imprescindible remontarse a su fragilidad estructural desde la independencia en 1956. Sudán ha permanecido atrapado en un ciclo perpetuo de golpes de Estado, guerras periféricas y la imposición de hegemonías por parte de las élites del valle del río Nilo en detrimento de las regiones marginales.

El embrión de la guerra actual se gestó durante el régimen autocrático de Omar al-Bashir (1989-2019). Frente a las rebeliones en Darfur a principios de los años 2000, el régimen movilizó y armó a milicias nómadas árabes —las infames janjaweed— para ejecutar una sangrienta campaña de contrainsurgencia y limpieza étnica contra comunidades no árabes (fur, masalit y zaghawa). En 2013, estas milicias fueron institucionalizadas formalmente bajo la denominación de Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), encabezadas por Mohamed Hamdan Dagalo, alias "Hemedti". Las RSF operaron como una guardia pretoriana paralela, dotada de autonomía operativa, acceso directo al saqueo de minas de oro y redes comerciales internacionales.

Tras el levantamiento popular de 2018-2019 que derrocó a Bashir, se instauró una frágil transición civil-militar. Sin embargo, en octubre de 2021, el general Abdel Fattah al-Burhan (líder de las SAF) y Hemedti ejecutaron un golpe militar conjunto que truncó la transición democrática.

El acuerdo marco de 2022-2023 exigía la integración de las RSF dentro del ejército regular. Las discrepancias insalvables sobre la cadena de mando, los plazos de fusión (SAF exigía 2 años, RSF pretendía 10) y el control de los imperios económicos castrenses —especialmente la red de exportación de oro de Hemedti— condujeron directamente al estallido de la guerra el 15 de abril de 2023.

2. Anatomía de los actores y la economía depredadora

El conflicto contrapone a dos estructuras militares profundamente armadas y con visiones sociopolíticas dispares:

  • Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF): Dirigidas por el general Abdel Fattah al-Burhan (presidente de facto), representan al establecimiento militar tradicional. Cuentan con aviación convencional, armamento pesado y el respaldo de burócratas del antiguo régimen. Controlan el este, el norte, el centro y la capital golpeada.

  • Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF): Lideradas por Hemedti, son una fuerza paramilitar altamente móvil, curtida en tácticas de guerrilla urbana y desértica. Tienen su base sociotropológica en tribus árabes de Darfur y Kordofán. Dominan gran parte del oeste del país.

Ambos bandos sustentan sus esfuerzos bélicos en una economía de extracción. Mientras las RSF comercian con lingotes de oro a través de redes clandestinas, las SAF financian sus operaciones mediante el control del tesoro público, impuestos en puertos estratégicos como Port Sudan y la exportación de petróleo residual.

3. Cronología de la devastación (2023 - 2026)

  • 2023: El asalto a Jartum. Las RSF toman gran parte de la capital y se extienden velozmente hacia Darfur y la provincia agrícola de Gezira.

  • 2024: Guerra de desgaste. Las SAF afianzan el oriente del país y trasladan la sede administrativa a Port Sudan, mientras que las RSF consolidan su dominio sobre Darfur.

  • 2025: Caída de El Fasher y "Gobierno Paralelo". En marzo de 2025, SAF recupera zonas clave de Jartum. Sin embargo, en octubre, tras 18 meses de feroz asedio, las RSF capturan El Fasher (último bastión militar en Darfur), desencadenando matanzas sistemáticas con miles de muertos (estimaciones de hasta decenas de miles y acusaciones de genocidio por la ONU). Las RSF anuncian la creación del "Gobierno de Paz y Unidad" (Tasis) en sus dominios.

  • 2026 (Hasta agosto): La batalla por Kordofán. El frente principal se desplaza a Kordofán, con la ciudad estratégica de El Obeid bajo constante amenaza. Se masifica el uso de drones de ataque por ambos bandos y se consolida la partición de facto del territorio nacional.

4. La mayor catástrofe humanitaria del siglo XXI

La escala del sufrimiento humano en Sudán supera los registros de la mayoría de los conflictos contemporáneos:

Indicador Cifra Estimada (Agosto 2026)
Desplazados Totales Más de 14 millones (10M internos / 4M+ refugiados)
Población con Necesidad de Ayuda 30 a 34 millones de personas (más del 50% del país)
Fallecidos Estimados Entre 150.000 y 400.000 (directos e indirectos)
Situación Alimentaria Hambruna confirmada en sectores de Darfur y Kordofán

El uso del hambre como arma de guerra, el colapso del 80% de los centros de salud, la violencia sexual sistemática y la interrupción total del sistema educativo completan el cuadro de desolación.

5. Guerra proxy e indiferencia internacional

El conflicto se ha internacionalizado rápidamente debido a intereses regionales:

  • Respaldo a las RSF: Investigaciones de la ONU documentan el suministro logístico y de armamento (drones, pertrechos) facilitado por los Emiratos Árabes Unidos a través de rutas que atraviesan Chad, Libia y la República Centroafricana, además del despliegue de mercenarios extranjeros.

  • Respaldo a las SAF: Reciben apoyo de Egipto (preocupado por la estabilidad de la cuenca del Nilo), Turquía, Irán (proveedor de drones avanzados) y Rusia (que busca un acuerdo estratégico para una base naval en el Mar Rojo).

A pesar de la gravedad de los crímenes documentados, la mediación internacional (Jeddah, Quad) ha fracasado y el Consejo de Seguridad de la ONU permanece bloqueado por divisiones geopolíticas.

6. Perspectivas y riesgo de "somalización"

Sin un corte drástico en el flujo exterior de armas y dinero, la contienda se encamina a una partición duradera o a la "somalización" del Estado sudanés. La fragmentación de la nación no solo amenaza la supervivencia de millones de civiles, sino que corre el riesgo de desestabilizar por completo el Sahel, el Cuerno de África y el corredor del Mar Rojo.

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