La Armada Argentina confirmó de manera oficial la presencia de efectivos del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos (US Marines) en la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. El despliegue de este contingente de elite responde a la ejecución de adiestramientos tácticos conjuntos e intercambios de instrucción en clima frío subpolar junto a los infantes de marina locales en la estratégica zona de Ushuaia.
El entrenamiento conjunto se enmarca dentro del estrechamiento de lazos bilaterales entre el gobierno nacional y el Comando Sur de EE.UU., una alianza que contempla la proyectada Base Naval Integrada en el canal Beagle y acuerdos de patrullaje marítimo. Sin embargo, la llegada de las tropas norteamericanas encendió las alarmas en el ámbito político provincial y nacional, reabriendo una fuerte controversia en torno a los mecanismos constitucionales que regulan la presencia militar extranjera en suelo argentino.
El eje institucional: qué dice la Ley de Tropas
La polémica central gira en torno al marco normativo vigente. El artículo 75, inciso 28, de la Constitución Nacional establece explícitamente que es atribución del Congreso de la Nación autorizar el ingreso de tropas extranjeras al territorio de la República. Dicho precepto se encuentra reglamentado por la Ley N.º 25.880, la cual exige que el Poder Ejecutivo envíe un proyecto de ley detallado con el itinerario, cantidad de efectivos y objetivos de cada ejercicio combinado antes de su ejecución.

Desde el sector político y legislativo cuestionaron si las maniobras en el archipiélago fueguino contaron con la aprobación formal de la Cámara de Diputados y el Senado. Ante estos señalamientos, los antecedentes técnicos recuerdan que la normativa contempla excepciones: los intercambios educativos, las visitas protocolares o los ejercicios de escala reducida suelen encuadrarse bajo resoluciones del Ministerio de Defensa o convenios de cooperación preexistentes, sin requerir una ley sancionada para contingentes mínimos.
Más allá del debate legal, la presencia de uniformados estadounidenses a pocos kilómetros de la proyección antártica y de las Islas Malvinas continúa generando un intenso debate político en torno a la geopolítica del Atlántico Sur y el rol estratégico de la Patagonia.