
El titular del Palacio San Martín utilizó el derecho de réplica en el plenario de las Naciones Unidas luego de que Andy Burnham aludiera al archipiélago al hablar sobre el "orden global". La delegación nacional ratificó que las islas se encuentran bajo ocupación ilegal desde 1833 y exigió retomar las negociaciones bilaterales.
Por la Redacción Internacional
Nuevas York — 23 de septiembre de 2026
La cuestión de las Islas Malvinas escaló de forma imprevista al centro del debate en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU). Lo que comenzó como una alocución general del primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, sobre la defensa del derecho internacional y los territorios de ultramar, derivó en un contrapunto diplomático directo cuando la Argentina hizo uso de su derecho de réplica a través del canciller Pablo Quirno.
El episodio se desencadenó cuando Burnham, en su debut ante los líderes mundiales en Nueva York, centró parte de su discurso en la necesidad de resguardar el estado de derecho global. En un tramo de su mensaje, el premier británico aseguró que su país se mantendría firme ante cualquier amenaza al orden legal, y añadió de manera explícita que esa postura se aplicaría también para defender el derecho de los territorios británicos a "permanecer británicos", nombrando de forma directa a las Islas Malvinas.
La mención inusual del mandatario europeo no pasó desapercibida para la comitiva argentina presente en el recinto. Con la agilidad que exige la diplomacia multilateral, el equipo del Palacio San Martín gestionó de inmediato ante la Secretaría General el pedido formal para responder desde el estrado.
Minutos más tarde, el canciller Pablo Quirno tomó la palabra en el plenario para confrontar los dichos del premier británico. Con un discurso de fuerte contenido histórico y jurídico, el jefe de la diplomacia argentina recordó que el archipiélago se encuentra bajo una usurpación que se extiende desde el año 1833.
"Deseo recordar que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur son parte integrante del territorio nacional argentino y, encontrándose ilegalmente ocupadas por el Reino Unido, son objeto de una controversia de soberanía", enfatizó Quirno ante la asamblea.
Asimismo, el funcionario instó al gobierno británico a cumplir con las resoluciones internacionales en materia de descolonización, a cesar de forma inmediata las modificaciones unilaterales en los archipiélagos australes —en clara alusión a la reciente extensión de permisos hidrocarburíferos en la zona— y a retomar las negociaciones bilaterales postergadas.
El ministro cerró su intervención con una definición que sintetizó la postura inquebrantable del país en el foro global:
“La República Argentina reafirma su derecho sobre la soberanía de las Islas Malvinas... Por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas”.
El cruce en la ONU reavivó el perfil activo de la política exterior argentina en los organismos multilaterales. Analistas internacionales señalaron que el error de cálculo del líder laborista británico al politizar el estatus de las islas en su primer gran discurso global le otorgó a la Argentina una ventana de oportunidad perfecta para posicionar nuevamente el reclamo de soberanía en la primera plana de la diplomacia internacional.
La intervención de Quirno antecede al discurso central que el presidente Javier Milei pronunciará ante la misma Asamblea General, donde se espera que la reivindicación territorial vuelva a ser uno de los ejes conductores del mensaje del Gobierno nacional al mundo.