En el marco de la 50° Peregrinación Juvenil a Luján, el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, brindó una contundente homilía frente a miles de fieles que colmaron la plaza de la basílica. En un contexto atravesado por una profunda crisis socioeconómica, el líder eclesiástico expuso un severo diagnóstico sobre la realidad nacional, al tiempo que dirigió un llamado a la unidad y a la superación de las divisiones políticas.
Durante su intervención, García Cuerva remarcó que el país atraviesa una situación social sumamente delicada, caracterizada por índices alarmantes de pobreza y marginalidad. "Nos enfrentamos a una crisis dura, sostenida en el tiempo, donde un porcentaje intolerable de nuestros hermanos la está pasando verdaderamente mal", advirtió el arzobispo ante la multitud.
Contra la polarización y el individualismo
Más allá del análisis económico, el primado argentino centró gran parte de su discurso en el deterioro de la convivencia ciudadana. Exhortó a la dirigencia y a la sociedad en general a frenar la escalada de violencia verbal y el enfrentamiento constante: "Es momento de decirle basta a la intolerancia, a la discriminación y al rechazo hacia el que piensa distinto. Hay que dejar de arengar la división y la polarización".
En ese marco, calificó al individualismo extremo como una postura "profundamente cruel" que amenaza con carcomer el tejido social del país. Frente a esta tendencia, destacó el valor de la solidaridad comunitaria puesta de manifiesto en la movilización de fe más masiva de la Argentina.
Resiliencia social y la antesala de la visita papal
No obstante la dureza de sus palabras, el arzobispo apeló a la memoria histórica y a la capacidad de recuperación de la población. Recordando vivencias y conversaciones familiares sobre las cíclicas crisis del país, aseguró que el pueblo argentino "no se rinde ni baja los brazos", destacando el esfuerzo diario de las familias por salir adelante.
Finalmente, al ser consultado sobre el significado de la esperada visita del Papa Francisco a su tierra natal, García Cuerva señaló que el Pontífice encontrará una nación "marcada por heridas", pero sostenida por la fe y la esperanza. Concluyó advirtiendo que la presencia del Santo Padre no debe ser leída en clave política partidaria, sino como una misión pastoral que dejará "mucha tarea para el hogar" a toda la sociedad.