martes 06 de octubre de 2026 - Edición Nº701

OSINT | 6 oct 2026

ATLÁNTICO SUR | RECURSOS ESTRATÉGICOS BAJO PR

¿Cuánto vale el recurso argentino que se captura fuera de nuestras 200 millas y cuánto de esa riqueza podría quedar en el país?”.

17:51 |Más de 300 buques poteros extranjeros fueron detectados en 2026 en el área adyacente a la Zona Económica Exclusiva Argentina. El calamar es el principal objetivo de una gigantesca flota de aguas distantes, mientras que el Estado argentino intenta controlar las incursiones ilegales dentro de sus 200 millas. La pregunta ya no es solamente cuánto se pesca: es cuánto recurso biológico asociado al Mar Argentino termina convertido en riqueza para otros países.


El mar que termina en la milla 200… y la pesca que continúa en la 201

Existe una frontera que pocas veces aparece en el debate cotidiano, pero que resulta decisiva para entender uno de los problemas estratégicos del Atlántico Sur.

La Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) se extiende hasta las 200 millas náuticas. Allí la Argentina posee derechos soberanos para la exploración, explotación, conservación y administración de los recursos naturales.

Pero inmediatamente más allá comienza el área de alta mar.

Y allí aparece una enorme concentración de buques extranjeros.

No se trata de una presencia ocasional.

En diciembre de 2025, la Prefectura Naval Argentina informó que más de 500 pesqueros extranjeros suelen posicionarse anualmente en las proximidades de la milla 201 durante la temporada del calamar. La mayoría procede de Asia Oriental, principalmente China, Corea del Sur y Taiwán.

El problema estratégico es que el límite jurídico no coincide necesariamente con el límite biológico.

Los peces y moluscos no conocen las fronteras trazadas por los seres humanos.


El calamar: el gran botín del Atlántico Sur

El caso del Illex argentinus, conocido como calamar argentino, resulta paradigmático.

El recurso tiene un ciclo migratorio. Parte de los stocks que explota la flota argentina dentro de la ZEE se desplaza posteriormente hacia el área adyacente, donde queda disponible para las flotas extranjeras.

El propio Consejo Federal Pesquero, sobre la base de información del INIDEP, señaló en 2026 que los principales stocks explotados por la flota argentina inician su explotación dentro de la ZEE argentina y luego migran naturalmente al área adyacente, donde son capturados por flotas extranjeras de considerable magnitud.

El dato es particularmente significativo: en 2026 se detectaron 338 buques poteros extranjeros en esa área.

Por eso, hablar simplemente de “milla 201” puede resultar engañoso.

Jurídicamente, una parte de esa actividad puede desarrollarse en alta mar de manera legal.

Estratégicamente, sin embargo, la Argentina enfrenta una cuestión mucho más compleja: un recurso biológico que atraviesa aguas argentinas termina siendo explotado masivamente por flotas extranjeras cuando abandona nuestra jurisdicción.


¿Cuánto se llevan?

Aquí aparece una de las preguntas más difíciles de responder con precisión.

No existe una cifra oficial única que permita afirmar cuánto captura anualmente toda la flota extranjera en el área adyacente a la ZEE argentina.

Y es importante decirlo.

La propia FAO advierte que cuantificar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada presenta dificultades metodológicas importantes debido a la disponibilidad y calidad desigual de los datos.

Pero existen indicadores que permiten dimensionar la magnitud del fenómeno.

El INIDEP informó que durante la temporada 2026, hasta el 18 de marzo, se estimó la presencia de hasta 239 buques poteros extranjeros al sur de los 44°S en el área adyacente a la ZEE argentina. En la semana 8 todavía se contabilizaban alrededor de 200.

Y el Consejo Federal Pesquero posteriormente consignó 338 poteros extranjeros detectados durante 2026.

Son cifras que muestran una escala industrial.


El dato que cambia la dimensión del problema

La pesca argentina de calamar también permite comprender el valor económico del recurso.

En 2025, Argentina exportó 193.385 toneladas de calamar por unos US$550 millones, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. El precio promedio de exportación del calamar argentino se ubicó ese año en aproximadamente US$2.846 por tonelada.

Esto permite hacer una aproximación económica —no una estimación oficial de la captura extranjera—.

Si una tonelada de calamar exportado por Argentina tuvo un valor promedio de alrededor de US$2.846, cada 100.000 toneladas representan aproximadamente US$285 millones de valor bruto a precios promedio de exportación de referencia.

Pero cuidado: no significa que la flota extranjera haya capturado 100.000 toneladas ni que ese dinero sea directamente “dinero perdido” por Argentina.

Es una referencia para comprender la dimensión económica del recurso.

La pregunta periodística sigue abierta:

¿cuánto calamar asociado al ecosistema argentino termina siendo capturado por flotas extranjeras antes de llegar a nuestros puertos?


La diferencia entre pesca extranjera y pesca ilegal

Este punto debe quedar absolutamente claro.

Un buque extranjero que pesca en alta mar fuera de la ZEE argentina no puede ser automáticamente calificado de “pesquero ilegal”.

La situación cambia cuando ese buque ingresa a la ZEE argentina y realiza actividades de pesca sin autorización.

Y esos casos existen.

En mayo de 2026, Prefectura detectó al pesquero español Playa de Galicia realizando maniobras compatibles con pesca efectiva por arrastre dentro de la ZEEA. El análisis de sus desplazamientos y velocidades mediante AIS permitió detectar dos ingresos al espacio marítimo argentino.

También hubo casos vinculados a buques de bandera de Vanuatu.

En marzo de 2026, las autoridades argentinas informaron sobre el Bao Feng, detectado dentro de la ZEEA realizando maniobras compatibles con pesca de arrastre.

Y en agosto de 2026 el Gobierno informó que las sanciones por pesca ilegal acumulaban $5.381 millones durante el año. Entre los buques sancionados figuraron embarcaciones de Vanuatu y Portugal.

Es decir: la pesca ilegal dentro de las aguas argentinas no es una hipótesis. Es una realidad documentada por el propio Estado.


El problema de los barcos que “desaparecen”

Existe además otro fenómeno que preocupa a los organismos de control: la pérdida de información sobre el movimiento de determinados buques.

Un análisis de Oceana sobre actividad pesquera entre 2018 y 2021 registró más de 800 embarcaciones extranjeras operando en las proximidades de las aguas argentinas y más de 900.000 horas de actividad pesquera aparente.

El estudio encontró además más de 6.000 episodios en los que las transmisiones AIS desaparecieron durante períodos superiores a 24 horas.

Esto no significa que cada interrupción del AIS sea necesariamente una incursión ilegal.

Pero sí plantea un problema central para cualquier sistema de vigilancia:

lo que no puede observarse, difícilmente puede controlarse.


China, Corea del Sur y Taiwán: una flota de aguas distantes

La presencia extranjera tampoco está concentrada exclusivamente en un país.

La Prefectura Naval señala a China, Corea del Sur y Taiwán entre los principales orígenes de los buques que llegan al área adyacente.

Investigaciones independientes también han encontrado una fuerte concentración de actividad china.

Oceana estimó que el 69% de la actividad pesquera extranjera visible analizada entre 2018 y 2021 correspondía a más de 400 buques chinos.

Y una investigación publicada en 2025 por la Environmental Justice Foundation documentó la presencia anual de más de 343 buques poteros en el área, principalmente chinos, surcoreanos y taiwaneses, además de denuncias sobre condiciones laborales extremadamente graves en algunos barcos.


Una riqueza que Argentina no puede mirar solamente desde la costa

Hay una paradoja.

Mientras Argentina discute permanentemente sobre sus recursos naturales terrestres, existe un territorio enorme frente a nuestras costas cuya importancia económica y estratégica todavía no forma parte de la conciencia nacional con la misma intensidad.

El Atlántico Sur es una gigantesca reserva biológica.

Y la pesca es solamente una parte.

Calamar, merluza, langostino, especies migratorias, biodiversidad, plataforma continental y recursos del subsuelo forman parte de un sistema estratégico que conecta economía, soberanía, defensa y política exterior.

En 2025, el complejo pesquero argentino generó US$2.010 millones en exportaciones, con 549.416 toneladas comercializadas en el exterior.

En otras palabras:

el mar también produce dólares.

La diferencia es que algunos recursos pueden ser explotados desde buques que recorren miles de kilómetros para llegar hasta nuestras aguas.


¿Es suficiente controlar las 200 millas?

La Argentina ha mejorado sus sistemas de vigilancia.

Prefectura utiliza el Sistema Guardacostas, información satelital y patrullaje aéreo y marítimo para controlar la actividad de buques extranjeros.

Además, durante 2026 el INIDEP realizó una campaña científica específica en el área adyacente a la ZEE para estudiar los procesos ecológicos y la conexión entre la plataforma argentina y el talud continental.

Es un avance.

Pero queda una cuestión de fondo.

La vigilancia no puede limitarse a detectar quién cruza ilegalmente una línea.

También debe permitir conocer qué ocurre con los recursos que migran a través de esa línea.

Porque la soberanía marítima no termina en el conocimiento jurídico de una frontera.

También necesita ciencia, presencia, control, capacidad pesquera y una estrategia internacional.


La verdadera pregunta

Entonces, ¿cuánto se lleva el extranjero de nuestro mar?

La respuesta responsable es: no existe hoy una cifra única y verificable que permita sumar toda la captura extranjera vinculada al ecosistema argentino y convertirla directamente en dólares “perdidos” por el país.

Pero los datos disponibles permiten afirmar algo mucho más importante.

Cientos de buques extranjeros concentran cada temporada su actividad sobre recursos migratorios del Atlántico Sudoccidental.

Una parte opera legalmente en alta mar.

Otra parte ha sido detectada ingresando ilegalmente a la ZEE argentina.

Y el recurso que persiguen no aparece mágicamente en la milla 201: forma parte de un ecosistema que atraviesa las aguas argentinas.

Por eso el debate no debería reducirse a la pregunta:

“¿Hay barcos extranjeros pescando?”

La pregunta estratégica es otra:

¿Cuánto de la riqueza biológica que nace, migra o pasa por nuestro ecosistema marítimo estamos realmente aprovechando nosotros?

Porque si Argentina tiene uno de los grandes caladeros del planeta, pero otros países poseen cientos de barcos, infraestructura, mercados y capacidad para extraer ese recurso a gran escala, el problema no es solamente la pesca ilegal.

Es también la capacidad nacional para convertir el mar en desarrollo, empleo, industria y soberanía.

Y esa discusión recién comienza.


Fuentes consultadas

  • INIDEP — Informes de seguimiento del calamar argentino, temporada 2026.
  • Consejo Federal Pesquero / Boletín Oficial — Resolución 6/2026 y datos sobre la presencia de flotas extranjeras.
  • Prefectura Naval Argentina — Control de pesqueros extranjeros en la milla 201 y vigilancia de la ZEEA.
  • Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca — Datos de exportaciones y sanciones por pesca ilegal.
  • FAO — Información metodológica sobre pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
  • Oceana / Global Fishing Watch — Análisis de actividad pesquera extranjera y discontinuidades de AIS.
  • Environmental Justice Foundation — Investigación sobre flotas de calamar y condiciones laborales en el Atlántico Suroccidental.
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