lunes 26 de octubre de 2026 - Edición Nº721

Nacionales | 26 oct 2026

Informe especial

Inundaciones en el norte argentino: causas, impacto y responsabilidades

09:31 |Las crecidas del Paraná y el Uruguay y las lluvias intensas agravan la situación en el NEA. El fenómeno climático, la transformación del suelo y las políticas de prevención abren interrogantes sobre cómo reducir los daños y proteger a las poblaciones vulnerables.


1. Introducción: ¿por qué se inunda el norte del país?

Las inundaciones en el norte argentino son un fenómeno complejo que no puede explicarse únicamente por las lluvias intensas. En distintas zonas del NEA y el NOA, las precipitaciones extraordinarias se combinan con las características del terreno, el comportamiento de los ríos, la transformación de los bosques, el uso agropecuario del suelo y las limitaciones de la infraestructura hidráulica y urbana.

La pregunta central es qué combinación de factores explica las inundaciones en cada localidad y cuánto contribuyen las decisiones humanas a agravar sus consecuencias.

La distinción fundamental es esta: las lluvias pueden ser el detonante, pero la magnitud del desastre depende también de cuánto puede absorber el suelo, por dónde circula el agua, cómo se ocupó el territorio y qué capacidad de prevención y respuesta existe.

Para realizar un análisis riguroso es necesario diferenciar las causas naturales, los factores ambientales y las responsabilidades vinculadas con la planificación y la gestión pública, sin atribuir automáticamente cada inundación a una única causa.

2. ¿Qué está ocurriendo en octubre de 2026?

La situación actual tiene un elemento concreto: la crecida del río Paraná y las inundaciones en sectores de Corrientes y Chaco.

El 22 de octubre de 2026, la Agencia Federal de Emergencias informó que desplegaba equipos técnicos y operativos en ambas provincias para coordinar el monitoreo, la asistencia y la preparación ante la crecida. También indicó que se estaban realizando tareas de asistencia en zonas inundadas y recorridas por centros de evacuados.

A su vez, el boletín hidrometeorológico oficial publicado el 22 de octubre reúne información sobre la evolución del fenómeno El Niño y los escenarios de riesgo para el país.

Esto permite establecer que existe una situación hidrológica que requiere seguimiento, pero no alcanza, por sí solo, para afirmar que todas las inundaciones del norte argentino tengan una misma causa o que todas las provincias estén afectadas por igual.

3. Las principales causas de las inundaciones

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1. Lluvias intensas y persistentes

Cuando llueve mucho en pocas horas o durante varios días consecutivos, el suelo deja de absorber agua a la velocidad necesaria. El excedente se desplaza por la superficie, llena canales y arroyos y puede ingresar en viviendas y campos. Es uno de los mecanismos principales de las inundaciones reconocidos por el sistema nacional de gestión del riesgo.

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2. Crecida de los grandes ríos

En el Litoral, el Paraná, el Paraguay y sus afluentes pueden transportar grandes volúmenes de agua provenientes de lluvias ocurridas incluso fuera de la localidad afectada o del territorio argentino. Por eso, una ciudad puede inundarse aunque no haya registrado una tormenta excepcional en las últimas horas.

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3. Deforestación y transformación del suelo

La eliminación de vegetación nativa puede modificar la infiltración, la escorrentía y la retención de agua. MapBiomas Argentina documentó una pérdida de 7,6 millones de hectáreas de vegetación natural en el país entre 1998 y 2022, concentrada principalmente en el norte.

La deforestación no explica por sí sola cada inundación, pero puede agravar el riesgo en determinadas cuencas.

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4. Drenajes insuficientes y alteraciones del territorio

Rutas, terraplenes, alcantarillas mal dimensionadas, canales obstruidos y construcciones sobre áreas bajas pueden interrumpir el recorrido natural del agua. El resultado puede ser la acumulación de agua en lugares que, sin esas barreras o con drenajes adecuados, se inundarían menos o durante menos tiempo.

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5. El fenómeno climático El Niño

El Niño modifica los patrones de circulación atmosférica y puede aumentar la probabilidad de lluvias abundantes en sectores del centro y noreste argentino. Los pronósticos estacionales sirven para anticipar riesgos, pero no determinan con certeza dónde, cuándo ni con qué intensidad ocurrirá una inundación concreta.

4. ¿Qué relación existe entre el agronegocio, los desmontes y las inundaciones?

Este punto merece especial atención porque existe evidencia científica sobre los efectos del cambio de uso del suelo.

Un estudio de investigadores vinculados al CONICET, publicado en la revista científica Science, encontró una relación causal entre la expansión de la frontera agrícola en la llanura chacopampeana durante las últimas cuatro décadas y el aumento de las áreas inundables. El trabajo también identificó el ascenso de las napas freáticas como un mecanismo importante.

CONICET

¿Qué significa esto?

  • Los bosques y otras coberturas vegetales naturales intervienen en la absorción y el consumo de agua.

  • Cuando se reemplaza la vegetación por determinados sistemas agrícolas, cambia el balance hídrico del territorio.

  • Si entra más agua de la que el sistema puede evacuar o consumir, pueden aumentar la saturación de los suelos y la extensión de las áreas inundadas.

Sin embargo, hay una precisión importante: no toda producción agropecuaria produce el mismo efecto, ni todo desmonte genera automáticamente una inundación. Influyen el tipo de suelo, la topografía, los cultivos, las napas, las precipitaciones y la escala de la cuenca.

La conclusión periodística es que la planificación productiva y la protección de los ecosistemas deben formar parte de cualquier política seria de prevención de inundaciones.

5. ¿Qué responsabilidad tienen los gobiernos?

Las inundaciones no son siempre evitables, pero sus consecuencias pueden reducirse mediante políticas de prevención. La responsabilidad debe evaluarse según las competencias de cada nivel del Estado y las decisiones efectivamente adoptadas.

Área de responsabilidad

Qué debería investigarse

Gobierno nacional

Sistemas de alerta, coordinación entre provincias, pronósticos, asistencia y obras de alcance interjurisdiccional.

Gobiernos provinciales

Ordenamiento territorial, protección de bosques, gestión de cuencas, defensas y planificación hidráulica.

Municipios

Desagües pluviales, mantenimiento de canales, residuos, habilitaciones y ocupación de zonas inundables.

Sectores productivos y propietarios

Desmontes, cambios de uso del suelo, canalizaciones y cumplimiento de la normativa ambiental.

La existencia de una inundación no demuestra por sí sola negligencia estatal o responsabilidad empresarial. Para establecerlas hay que examinar presupuestos, obras ejecutadas y pendientes, permisos de desmonte, estudios de impacto ambiental, registros de lluvias y niveles de los ríos.

La pregunta política y periodística relevante es si las autoridades utilizaron la información disponible para prevenir daños previsibles, y si las decisiones sobre el territorio aumentaron la exposición de la población.

6. ¿Qué consecuencias puede sufrir la población?

Viviendas y desplazamientos

Pérdida de bienes, evacuaciones, daños estructurales y familias que no pueden regresar a sus hogares durante días o semanas.

Producción y empleo

Pérdidas agrícolas y ganaderas, caminos rurales intransitables, interrupción del transporte y mayores costos de recuperación.

Salud pública

Contaminación del agua potable, dificultades de acceso a centros sanitarios y exposición a enfermedades asociadas al agua contaminada.

Infraestructura y servicios

Cortes de rutas, deterioro de puentes y caminos, interrupciones eléctricas y dificultades para abastecer a comunidades aisladas.

7. Qué debería hacerse para reducir el riesgo

Las medidas necesarias no se limitan a construir defensas contra el agua. Requieren una estrategia sostenida:

  1. Monitoreo permanente: integrar datos de lluvia, niveles fluviales, humedad del suelo y aguas subterráneas.

  2. Obras hidráulicas basadas en estudios: mejorar drenajes y alcantarillas sin trasladar el problema a otras localidades.

  3. Protección de bosques y humedales: evitar cambios de uso del suelo que aumenten la escorrentía o alteren el funcionamiento de las cuencas.

  4. Ordenamiento territorial: impedir nuevas construcciones en zonas de alto riesgo y planificar alternativas habitacionales.

  5. Coordinación entre jurisdicciones: compartir información y organizar respuestas conjuntas cuando una cuenca atraviesa varias provincias o países.

  6. Transparencia pública: publicar mapas de riesgo, presupuestos, avances de obras y evaluaciones posteriores a cada emergencia.

La Argentina ya dispone de mecanismos de seguimiento: el boletín oficial sobre El Niño reúne información de organismos como el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional del Agua y la CONAE. La cuestión es que esos datos se traduzcan en decisiones preventivas oportunas.

Argentina.gob.ar

8. Conclusión de Red Castrense

Las inundaciones del norte argentino deben analizarse como un problema simultáneamente climático, ambiental, territorial y de gestión pública.

En octubre de 2026, la crecida del Paraná en sectores de Corrientes y Chaco constituye un hecho documentado por las autoridades nacionales. Al mismo tiempo, la evidencia científica sobre los cambios de uso del suelo demuestra que las actividades humanas pueden modificar la dinámica hídrica y aumentar la vulnerabilidad de determinados territorios.

No sería riguroso atribuir la emergencia actual exclusivamente a El Niño, a la deforestación o a la falta de obras sin estudiar los datos específicos de cada cuenca. Pero tampoco sería suficiente describirla como un fenómeno natural inevitable y excluir del análisis las decisiones humanas.

La cuestión de fondo es cuánto del daño responde a la intensidad del fenómeno natural y cuánto podría haberse evitado mediante prevención, planificación territorial y políticas ambientales adecuadas.

Responder esa pregunta exige información pública, investigación científica y rendición de cuentas. Las familias afectadas necesitan asistencia inmediata, pero también soluciones que reduzcan el riesgo de que la próxima crecida vuelva a dejarlas en la misma situación.

Fuentes documentales para ampliar el informe

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